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Viernes, 16 de octubre de 2026
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La esquina donde Mafalda sigue creciendo: un recorrido por San Telmo entre la feria, la estatua y la fila para la foto

Turistas y vecinos se concentran en Chile y Defensa para retratarse con la estatua del personaje creado por Quino. La caminata puede extenderse por Defensa, donde los puestos ofrecen objetos con su imagen y los locales muestran otras esculturas del universo de la historieta.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 13 d
La esquina donde Mafalda sigue creciendo: un recorrido por San Telmo entre la feria, la estatua y la fila para la foto

Llego a la esquina de Chile y Defensa y todavía no acomodé bien la cámara cuando ya me doy cuenta de que estoy parado en un punto de encuentro. Hay gente que se acomoda el pelo, gente que le pasa el celular a alguien del grupo, gente que espera su turno con la sonrisa ya ensayada. La estatua de Mafalda, sentada como si estuviera leyendo el diario en una plaza cualquiera, sostiene la escena con esa solemnidad de los personajes que ya nadie puede separar de su autor. Joaquín Salvador Lavado, el Quino que nos dejó hace unos años, la dibujó así, con cara de pocos amigos y un mundo entero alrededor, y la ciudad la plantó ahí, en pleno San Telmo, como quien dice: pasen, sáquense la foto, llévensela.

El domingo es el día que me recomendaron y no es casualidad. Defensa se llena de puestos, de turistas, de vecinos que bajan a comprar algo que no necesitan. Y entre esos puestos, Mafalda aparece en cerámicas, en cuadernos, en mates, en muñecas tejidas, en stickers, en cuanto soporte soporte un rostro. El personaje se vende, sí, pero también se pasea: en la esquina principal hay fila para la foto, y a pocas cuadras, sobre la misma calle, varios locales instalaron otras esculturas que siguen tirando del hilo.

Tres paradas para no perderse nada

  • La estatua de Mafalda, en Chile y Defensa, dentro del Paseo de la Historieta: el punto clásico para la foto, donde suele haber gente esperando su turno.
  • La feria dominical sobre Defensa, con puestos que ofrecen artesanías, cerámicas, mates, cuadernos y muñecas tejidas con la imagen del personaje.
  • Las esculturas y referencias instaladas en los comercios cercanos, que completan el recorrido sin necesidad de desviarse mucho del eje de la calle.

Conviene ir con paciencia, sobre todo si la idea es la foto de la esquina. No hay un tiempo de espera informado, pero la fila forma parte del movimiento alrededor de la estatua: gente que ajusta el ángulo, que le pide a un desconocido que le saque una, que aprovecha la espera para mirar el teléfono. Cuando por fin me toca, me queda la sensación de haberme sacado una foto con alguien que estaba ahí desde siempre.

Antes de comprar cualquier recuerdo, vale una mirada de cerca. Entre los artículos con licencia oficial se filtran otros que le ponen en la boca a Mafalda frases que Quino nunca escribió. Reconocerle la cara a un objeto no garantiza que el mensaje provenga de las tiras, así que conviene leer antes de pagar.

El universo de la historieta tampoco se reduce a una nena de seis años con la frente fruncida. A Mafalda la rodean Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito, Guille y Libertad, un elenco que fue creciendo tira tras tira. Para el humorista gráfico Tute, uno de los rasgos distintivos del trabajo de Quino es la complejidad de esas personalidades y la manera en que las tiras fueron incorporando los asuntos del mundo, los grandes y los chicos, con la misma naturalidad con la que Mafalda hojea el diario en su banco de San Telmo.

Me retiro caminando por Defensa, todavía con la foto en el celular y con la sensación de que la esquina de Chile y Defensa funciona como una pequeña puerta de entrada. No es un museo, no es una muestra, es una esquina porteña que se llenó de turistas y vecinos alrededor de una nena que no existe y que, justamente por eso, sigue convocando.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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