Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Julieta Prandi y Emanuel Ortega dieron el sí en San Isidro: una boda íntima, con Palito como invitado de honor

La conductora y el músico formalizaron su relación este martes en el Registro Civil, en una ceremonia con solo 36 invitados. La pareja contó cómo fue el aviso a último momento, quién le propuso matrimonio a quién y los detalles de un día que, según dijeron, tiene más valor simbólico que práctico.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 30 d
Julieta Prandi y Emanuel Ortega dieron el sí en San Isidro: una boda íntima, con Palito como invitado de honor

Como dice la canción que tantas veces cantó Palito Ortega, hay cosas que solo tienen sentido cuando se hacen con el corazón en la mano, y esa parece haber sido la guía con la que su hijo Emanuel decidió dar un paso que, en los papeles, no les cambiaba la vida pero que, en los sentimientos, les llenaba el alma: casarse con Julieta Prandi en una ceremonia íntima, celebrada este martes 15 de septiembre en el Registro Civil de San Isidro, con apenas 36 personas como testigos de un amor que nació, justamente, en uno de los momentos más difíciles de los últimos tiempos.

La imagen, para quienes seguimos el día a día de los famosos, resultó tan inusual como conmovedora: nada de grandes producciones, ni alfombras rojas, ni revistas del corazón esperando en la puerta. Prandi y Ortega apostaron por lo esencial, por ese tipo de reunión chica y en familia que, en tiempos de pandemia, se volvió casi una marca registrada de los afectos que se construyen a la distancia y se sellan con un abrazo breve, prudente y cuidadoso.

Una historia que arrancó en pandemia

Porque la historia de esta pareja tiene, inevitablemente, el sello del aislamiento. Todo comenzó a mediados de 2020, cuando el mundo estaba encerrado y las pantallas se transformaron en la única ventana posible. Los primeros contactos entre la conductora y el músico fueron por Instagram y, después, se extendieron a llamadas interminables que, según contaron en más de una entrevista, terminaron de confirmar lo que ya sospechaban. El primer encuentro presencial llegó el 13 de agosto de ese año, una fecha que ambos suelen recordar como el verdadero punto de partida.

“Es más un símbolo, no nos cambiaba nada porque nosotros elegimos estar juntos. Vivimos juntos hace tiempo.”Julieta Prandi

Con el tiempo, la convivencia se volvió natural y, además, se transformó en una familia ensamblada, con los hijos de cada uno formando parte de un mismo día a día. Por eso, la decisión de pasar por el civil tuvo, según relataron al salir del Registro, un valor más simbólico que práctico: ya compartían techo, proyectos y rutinas, y lo de este martes fue, en sus propias palabras, la manera de rubricar algo que venían construyendo desde hacía rato.

Una boda a último momento, con Palito y Evangelina como testigos

Como era de esperar, la lista de invitados se redujo al círculo más íntimo. Según contó Prandi, los participantes del encuentro fueron avisados con muy poca anticipación, justamente para evitar filtraciones y para garantizar el clima de privacidad que ambos buscaban. Entre los presentes estuvieron Palito Ortega y Evangelina Salazar, los padres del músico, además de Martín Ortega, el hermano del novio, lo que le dio a la jornada un aire de reencuentro familiar atravesado por la historia de la música popular argentina, con un patriarca de la canción que vio casar a uno de sus hijos en un contexto bien distinto al de los grandes escenarios.

“Si se quiere, yo soy más romántica y era mi sueño casarme.”Julieta Prandi

Emanuel Ortega, por su parte, confirmó ante los medios que fue él quien le propuso matrimonio a la conductora, un detalle que a Prandi, según sus propias palabras, la conmovió especialmente. El músico también explicó que resolvió su vestimenta de manera bien terrenal: miró el pronóstico del tiempo y revisó su armario, sin mayores aspavientos. Julieta, en tanto, eligió un conjunto de seda blanco, con blazer amplio y top a juego, y aclaró que no lo encargó a ningún diseñador, aunque sí mandó a preparar el ramo. Completó el look con unos aros azules que le había regalado una amiga, un pequeño guiño sentimental que ella misma quiso destacar.

Sin despedida de soltera, pero con luna de miel en carpeta

Al cerrar la jornada, los recién casados agradecieron las muestras de cariño recibidas durante el día, una actitud que, para mí, habla mucho del modo en que eligieron celebrar: sin estridencias, sin grandes marcas y sin la presión de un evento masivo, privilegiando los abrazos de los suyos por sobre cualquier otra cosa. Y, ya que estoy, me permito una recomendación bien personal: si alguna vez les toca pasar por una instancia así, vale la pena recordar que los registros civiles de la provincia de Buenos Aires suelen tener tarifas más accesibles para ceremonias en horarios matutinos, y que, para una boda verdaderamente íntima, basta con avisar con dos o tres días de anticipación a los seres queridos para asegurarse de que ninguno falte. A veces, como en esta historia, lo más simple es, también, lo más verdadero.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

Te puede interesar