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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ivana Figueiras y Darío Cvitanich sellarán su compromiso en una boda civil con espíritu de festejo criollo

La empresaria confirmó que la ceremonia será el 20 de marzo de 2027 en el Golf Club de Pacheco, con una celebración íntima y sin rito religioso. Adelantó detalles del vestido, la lista de invitados y el futuro de los anillos de compromiso de sus relaciones anteriores.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 6 d
Ivana Figueiras y Darío Cvitanich sellarán su compromiso en una boda civil con espíritu de festejo criollo

Hay una frase de Spinetta que me viene a la memoria cada vez que un amor se decide a oficializarse: "Andá a saber por qué te quiero, pero te quiero y nada más". Esa idea simple, casi de manual de emociones, parece haber sido el motor del paso que dieron Ivana Figueiras y Darío Cvitanich, quienes confirmaron que contraerán matrimonio el 20 de marzo de 2027 en el Golf Club de Pacheco, en lo que promete ser una jornada más cercana a un gran asado familiar con traje de fiesta que a un casamiento de revista.

La confirmación llegó de boca de la propia Figueiras, que viene atravesando una exposición mediática creciente desde que la relación con el exdelantero de Banfield, Racing y la selección argentina tomó estado público. La empresaria explicó que la pareja resolvió postergar la fecha inicialmente prevista para noviembre con el objetivo de disponer de mayor tiempo para la organización. En el calendario íntimo de la pareja, el 20 de marzo no es un número cualquiera: es el dígito preferido de Cvitanich, y esa casualidad Numérica terminó por inclinar la balanza cuando debieron elegir el día.

Una propuesta que se filtró antes de tiempo

El compromiso se produjo durante una cena y estuvo a punto de quedar en la intimidad de la pareja, pero el destino quiso otra cosa. Figueiras contó que una persona del hotel donde estaban les tomó unas fotos y el hecho se viralizó antes de que pudieran contarlo por sí mismos. "Fuimos a comer y él me iba a proponer casamiento. Se filtró porque una persona del hotel nos sacó unas fotos", recordó la empresaria, que no dudó en aceptar: "Le dije que sí".

“Fuimos a comer y él me iba a proponer casamiento. Se filtró porque una persona del hotel nos sacó unas fotos. Ese día me hizo la propuesta y obviamente le dije que sí.”Ivana Figueiras

Una boda sin misa y con dress code descontracturado

La celebración será únicamente por civil. Figueiras fue clara al explicar la decisión: Cvitanich ya pasó por una ceremonia religiosa en su matrimonio anterior y la pareja no quiso repetir ese formato. En cuanto al vestido, la empresaria todavía no terminó de definirlo y mantiene conversaciones con la diseñadora Joti Harriague. "Prefiero algo tranquilo y quizás corto", adelantó, en línea con el espíritu descontracturado que imagina para el festejo.

La lista de invitados, según describió Figueiras, breve y cercana. Por el lado de ella, predominará el entorno familiar, mientras que por el lado de Cvitanich podrían sumarse allegados ligados al mundo del fútbol, ese ecosistema que lo acompaña desde sus años de futbolista profesional y que todavía se hace un lugar en su vida cotidiana aun después del retiro.

Los anillos del pasado y los planes a futuro

  • Una de las cuatro joyas de compromisos anteriores fue arrojada por el inodoro, en un gesto que Figueiras relata sin rencor pero con decisión.
  • Otra de las alianzas quedó en una planta baja del edificio donde vivió.
  • Una tercera fue entregada a una de sus dos hijas, en una decisión que habla del valor simbólico y material del objeto.
  • La cuarta fue devuelta a una expareja, cerrando así el ciclo sentimental que representaba.
  • El anillo que le regaló Cvitanich tuvo que ser achicado, lo que da cuenta de los detalles logísticos que debieron resolver antes de la boda.

Sobre la posibilidad de ampliar la familia, Figueiras fue tajante: no está en sus planes porque ya es madre de dos hijas, y su idea de futuro pasa por consolidar este presente compartido. Lo dijo con la misma franqueza con que respondió cada una de las preguntas, sin estridencias ni declaraciones grandilocuentes, algo que a mí, si me permiten la opinión, le suma puntos en una época donde las notas de compromiso suelen caer en el verso del festejo: hay algo profundamente Reconfortante en una pareja que elige celebrar sin estridencias, en una fecha que para ellos tiene significado propio, con un festejo que prioriza a los suyos por encima de la foto de portada.

Si me dejan cerrar con una recomendación de quien les escribe estas líneas: a los lectores de 40 a 60 años que estén atravesando un segundo amor o que estén acompañando a un hijo en esa etapa, les diría que miren esta boda no como una postal ajena sino como un espejo posible. Hay algo profundamente Nuestro en lo que Figueiras y Cvitanich parecen estar construyendo: la idea de que una celebración es más personal cuando refleja la historia de los novios y no la estética de una revista. marzo de 2027, Golf Club de Pacheco, dos hijas, un exfutbolista y una empresaria que ya no necesita anillos ajenos para sentirse entera. Eso, a mi entender, alcanza y sobra como punto de partida.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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