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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Fatiga extrema y respiración agitada: las pistas que la neumonía da antes de la fiebre y la tos

El cansancio profundo y el aumento de la frecuencia respiratoria pueden ser las primeras manifestaciones de una infección pulmonar, incluso días antes de que aparezcan los síntomas clásicos.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 1 h
Fatiga extrema y respiración agitada: las pistas que la neumonía da antes de la fiebre y la tos

Me lo imagino así, porque lo vi más de una vez: alguien que llega a la guardia caminando, que se sienta en la camilla y dice, casi sin aire, que lleva tres días con un cansancio que no se explica. No tiene fiebre. Casi no tose. Pero le falta el aire, se le va el apetito y tiene el pulso rápido. La médica lo ausculta, le pide una radiografía y el diagnóstico llega en silencio: neumonía. La escena se repite con variaciones, y siempre deja la misma enseñanza: la neumonía no avisa como la mayoría cree.

La neumonía es una infección que inflama los alvéolos pulmonares y los llena de líquido o pus, lo que dificulta el paso de oxígeno hacia el organismo. Lo que suele pasar inadvertido es que puede empezar con síntomas que nada tienen que ver con la tos o la fiebre: fatiga profunda, respiración acelerada, latidos rápidos, náuseas, falta de apetito y un estado general que muchos describen como "algo no anda bien". El neumonólogo Gerald Weinhouse, de la División de Medicina Pulmonar y Cuidados Críticos de Mass General Brigham, lo resumió con una frase que vale la pena repetir: "la fatiga y el cansancio pueden aparecer primero y ser profundos". Y agregó que, si bien la tos es casi universal, "algunas personas no tienen mucha fiebre".

Quiénes están en el centro de la tormenta

  • Bebés y niños pequeños, por tener las defensas todavía en desarrollo.
  • Adultos mayores de 65 años, en quienes la fiebre puede incluso no aparecer o dar valores por debajo de lo normal.
  • Personas con enfermedades cardíacas, pulmonares crónicas, diabetes, asma o cáncer.
  • Fumadores y quienes reciben tratamientos que reducen las defensas, como quimioterapia o corticoides prolongados.

Cuando el cuadro avanza pueden sumarse presión arterial baja, diarrea o cambios en el estado mental. La confusión repentina, la somnolencia excesiva y la desorientación son señales de alarma, sobre todo en los mayores de 65, y exigen consulta médica en el momento. En ese grupo etario, y en personas con defensas comprometidas, la temperatura corporal puede incluso estar por debajo de lo normal, así que la ausencia de fiebre no descarta la enfermedad.

La causa puede ser bacteriana, viral o fúngica. Entre los agentes bacterianos más frecuentes se cuentan el Streptococcus pneumoniae y el Mycoplasma pneumoniae, y algunos virus responsables de la gripe o el covid-19 también pueden derivar en neumonía. La evolución depende del germen que la provoque, de la edad y del estado de salud previo de cada persona. Entre las complicaciones posibles figuran la acumulación de líquido alrededor de los pulmones, la presencia de bacterias en sangre, los abscesos pulmonares y la insuficiencia respiratoria, que puede requerir internación.

Cuándo dejar de esperar y consultar

  • Tos que persiste varios días y va empeorando.
  • Dolor en el pecho al respirar o al toser.
  • Síntomas que reaparecen después de una mejoría inicial.
  • Fiebre persistente de 39 grados o más que no cede.
  • Confusión, desorientación o somnolencia excesiva, en especial en adultos mayores.

Vuelvo a esa persona que mencioné al principio, la que se sentó en la camilla sin fiebre y casi sin tos. Le dijeron que tenía neumonía, empezó un tratamiento y a los pocos días ya estaba en su casa, cansada pero entera. Pienso en ella cada vez que alguien me dice "es solo un resfrío fuerte": a veces el cuerpo avisa con señales que no parecen las de una infección seria, y prestarles atención a tiempo marca la diferencia entre un susto y una internación.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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