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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Estornudar no siempre es señal de alarma: cómo distinguir la emoción de la enfermedad en los perros

Un adiestrador canino explica que, en la mayoría de los casos, ese gesto es una forma de comunicación emocional y no un síntoma respiratorio. La clave está en observar el lenguaje corporal y los síntomas que lo acompañan.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 32 d
Estornudar no siempre es señal de alarma: cómo distinguir la emoción de la enfermedad en los perros

Lo vi con mi propia perra hace unos días. Estaba tirada en el sillón, le rasqué la panza y, de repente, un estornudo corto, casi simpático, que repitió dos veces más antes de quedarse dormida con la cabeza apoyada en mi mano. Si no supiera lo que ahora les voy a contar, habría agarrado el teléfono y llamado al veterinario antes de que terminara el tercer estornudo. Por eso me pareció importante compartir lo que dice Tony Silvestre, adiestrador canino, porque su explicación me dejó tranquila y, sobre todo, me hizo entender algo que muchos dueños pasamos por alto: a veces, un estornudo no es más que una manera que tienen los perros de decirnos que están felices.

La escena que acabo de contarles se repite en miles de hogares argentinos. Apenas el perro emite ese sonido, muchos dueños saltan al consultorio veterinario con el corazón en la boca, asociando el estornudo con un resfrío o una enfermedad respiratoria. Es una reacción lógica, pero casi siempre innecesaria. Según Silvestre, ese gesto forma parte del lenguaje natural del animal y tiene una función muy concreta.

Una cuestión de presión, no de enfermedad

"Cuando un perro estornuda, no está enfermo, sino que está expresando un estado de ánimo", afirma el adiestrador. Lo que ocurre es fisiológico: durante los momentos de alta excitación, como el juego, las caricias o la expectativa de salir a pasear, el organismo del perro acumula presión en las vías respiratorias. El estornudo es el mecanismo que usa para liberarla y volver a una respiración cómoda. Silvestre lo resume con una frase que me arrancó una sonrisa: "Si no estornuda, significa que no te quiere".

Para confirmar que ese estornudo es emocional y no sanitario, hay que mirar el resto del cuerpo. Las señales que indican que todo está bien son claras:

  • Mirada tranquila, sin ojos entrecerrados ni expresión tensa.
  • Cola que se mueve con soltura, sin rigidez.
  • Orejas en posición relajada, no aplastadas hacia atrás.
  • Postura corporal distendida, sin tensión muscular.
  • Curiosidad durante los paseos e interés por el entorno.
  • Interacción calmada con otros perros.
  • Panza expuesta al recostarse boca arriba, un gesto que en el lenguaje canino significa confianza plena.

Cuándo sí hay que preocuparse

También pueden estornudar por causas externas menores, como el ingreso de agua a las fosas nasales después de nadar o de beber apurado. Eso no reviste mayor problema. La situación cambia cuando los estornudos se vuelven frecuentes y se combinan con otros síntomas: falta de apetito, decaimiento general, fatiga o respiración agitada incluso en reposo. En esos casos, la consulta con el veterinario deja de ser opcional y pasa a ser urgente.

El criterio práctico que propone Silvestre, y que a mí me sirvió para dejar de asustarme cada vez que mi perra estornuda, es bien simple: si el estornudo aparece en un momento de alegría o de actividad, y el perro muestra todos los indicadores de bienestar que mencioné antes, no hay motivo de alarma. Ahora bien, si surge de forma repetida, sin vínculo con el juego ni con la emoción, y se acompaña de cualquier cambio en el comportamiento o en el apetito, hay que consultar sin demoras.

Vuelvo a ella, a mi perra, que mientras yo terminaba de escribir esta nota levantó la cabeza, me miró y volvió a estornudar. Esta vez no agarré el teléfono. Entendí que era su manera de decirme que estaba contenta con la caricia, nada más. Conocer el lenguaje corporal de los perros no solo evita diagnósticos erróneos y consultas de urgencia innecesarias: también mejora la convivencia diaria y nos permite entender un poco mejor a quien nos elige cada mañana como compañía. Si tu perro estornuda seguido durante el juego o, por el contrario, en momentos de aparente tranquilidad, prestá atención al resto de su cuerpo: ahí está la respuesta que buscás.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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