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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Empresarios argentinos estiman una inflación del 31% para fin de año y un dólar oficial de $1.665 en diciembre

Un relevamiento sobre 355 CEOs y dueños de compañías muestra que casi la mitad no piensa mover sus listas de precios y apenas la mitad apuesta a mantener la dotación de personal. Para el cierre de 2026 esperan una suba del tipo de cambio muy por debajo del alza de precios proyectada.

Por Matías CárcamoPetróleo y energía · · hace 35 d
Empresarios argentinos estiman una inflación del 31% para fin de año y un dólar oficial de $1.665 en diciembre

Los empresarios que dirigen las principales compañías del país proyectan una inflación anual del 31% para el cierre de 2026, junto con un tipo de cambio oficial de $1.665 hacia el último día de diciembre. Así lo refleja un relevamiento realizado sobre 355 directivos entre los que figuran CEOs, gerentes generales y dueños de firmas de distintos rubros, quienes coinciden en señalar un escenario general de moderada desaceleración de precios pero con una presión cambiaria que todavía se mantiene rezagada respecto de la inflación esperada. En términos concretos, esa cotización representa alrededor de 130 pesos por encima del valor de referencia que se observa en estos momentos en el mostrador del Banco Nación, donde el dólar minorista se ubica en torno a los $1.535.

Precios y empleo: la mayoría opta por no mover variables

El sondeo describe una marcada cautela en el manejo de las variables de corto plazo. El 49% de los consultados aseguró que no planea modificar sus listas de precios en los próximos meses, el 34% proyecta aplicar aumentos y el restante 17% se prepara para baja de valores. En materia de empleo, el 51% confirmó que mantendrá la dotación de personal sin alteraciones, mientras que un 26% evalúa incorporar nuevos trabajadores y un 23% prevé recortar su plantilla. La inversión en activos fijos (aquella destinada a maquinaria, instalaciones o equipamiento productivo) muestra un patrón similar: el 49% sostendrá lo que ya tiene, el 31% piensa aumentarla y el 20% restante proyecta reducirla. La fotografía que dejan estos números es la de un empresariado que prefiere congelar decisiones a la espera de señales más claras, en lugar de asumir compromisos que después no pueda sostener.

  • 49% no cambiará sus listas de precios en los próximos meses.
  • 51% mantendrá su dotación de personal sin variaciones.
  • 49% sostiene la inversión en activos fijos; solo el 31% la incrementará.
  • 28% apunta a los problemas financieros como su principal preocupación.
  • 53% proyecta vender más unidades y 52% prevé mayor facturación.
  • Solo el 20% cree que su rentabilidad mejorará el próximo año.

En lo que hace a la dinámica inflacionaria, el 31% que estiman los empresarios para todo 2026 queda tres puntos por debajo de la proyección que habían manejado en la edición previa del relevamiento, lo que sugiere que perciben una continuidad en el proceso de desaceleración que viene mostrando el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publica el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Para agosto, ese indicador oficial marcó una variación interanual del 33,5% y viene mostrando caídas mensuales en la comparación contra el mismo mes del año anterior, una tendencia que las consultoras privadas también venían relevando en sus mediciones.

El tipo de cambio esperado por los propios directivos, en cambio, configura una paradoja. Si la cotización del dólar mayorista se ubicara hacia fin de año en los $1.665, eso implicaría una suba aproximada del 8% desde los niveles actuales, muy por debajo del 31% de inflación anual que ellos mismos descuentan. En la práctica, los empresarios consultados están apostando a que la moneda estadounidense continuará perdiendo poder de compra frente al peso en los próximos meses, lo que en la jerga económica se traduce en una apreciación cambiaria real (es decir, el dólar vale menos en términos de bienes y servicios) que beneficia a importadores pero castiga el ingreso de los exportadores.

El flujo de caja, en el centro de las preocupaciones

Cuando se les preguntó cuál es el problema que más los desvela para la gestión cotidiana, el 28% de los consultados mencionó cuestiones vinculadas con el flujo de caja (el dinero que entra y sale de la empresa para hacer frente a sus obligaciones de corto plazo) y la rentabilidad, mientras que el 22% apuntó a la incertidumbre macroeconómica general y un 20% señaló los costos vinculados a energía, salarios e insumos. En otras palabras, el problema de fondo para las compañías no es tanto la incertidumbre política o electoral, sino la dificultad concreta para financiar el día a día de la operación y sostener márgenes en un contexto donde los precios crecen por encima del tipo de cambio.

Esa tensión se refleja en otro tramo del sondeo: el 53% de los directivos proyecta vender más unidades durante el próximo año y el 52% calcula que su facturación crecerá en términos nominales, pero apenas el 20% considera que su rentabilidad mejorará. El 44% la ve estancada y el 36% directamente anticipa una caída. La paradoja del momento es, justamente, que más volumen no se traduce en mayor ganancia: los ingresos suben al ritmo de la inflación, pero los costos lo hacen a un ritmo similar o incluso superior, lo que deja a las empresas en una posición neutral o perdedora en términos de margen.

El índice de confianza empresaria que elabora la consultora responsable del relevamiento subió cinco puntos entre enero y junio de 2026, al pasar de 89 a 94 unidades. Si bien se trata de una recuperación sostenida desde principios de año, el nivel todavía se encuentra lejos de los 124 puntos que llegó a registrar a fines de 2024, en otro contexto económico. La mejora en la confianza no termina de consolidarse, lo que ayuda a explicar la actitud de esperar antes que de avanzar con cambios significativos en precios, empleo o inversión.

Resta por confirmar cómo se traducirá esa estabilidad de precios y empleo en el consumo cotidiano de los hogares durante los próximos meses, y si la dinámica de apreciación del peso frente al dólar que descuentan los propios directivos se sostendrá hasta diciembre o se revertirá por algún movimiento brusco del frente cambiario.

MC
Matías CárcamoPetróleo y energía

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