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Sábado, 17 de octubre de 2026
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El smoothie de la mañana puede jugarte una mala pasada: por qué algunos batidos de proteínas disparan el azúcar en sangre

Dos endocrinólogas explican qué ingredientes conviene revisar antes de licuar, qué frutas elegir y cómo armar una mezcla que no genere el pico glucémico que nadie quiere a media mañana.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 55 min
El smoothie de la mañana puede jugarte una mala pasada: por qué algunos batidos de proteínas disparan el azúcar en sangre

Son las siete y media de la mañana y en muchas cocinas argentinas ya está funcionando la licuadora. Bananas, frutillas, un mango que sobró del domingo, una medida de polvo saborizado, un chorrito de jugo de naranja para que no quede tan espeso y listo: el desayuno -o la merienda- parece resuelta en cinco minutos. El problema es que ese combo, que cualquiera presume saludable, puede jugarle una mala pasada al organismo y disparar el azúcar en sangre más de lo que imaginamos. Lo dicen, con argumentos, dos endocrinólogas de Estados Unidos que en los últimos días volvieron a poner el tema sobre la mesa.

Frutas, polvos saborizados y jugos: la combinación que preocupa

La doctora Erin Scholten, del Lehigh Valley Health Network, lo explica de manera directa: los batidos armados sobre todo con frutas elevan la glucosa, sobre todo cuando las porciones son generosas o cuando se trata de variedades con muchos carbohidratos. La colega, del Berkshire Medical Center, afiliado a la Universidad de Massachusetts, Omodamola Aje, va un paso más allá y pone nombres propios. Las mezclas con banana, frutilla y mango son conocidas por provocar un pico después de comerlas, en particular cuando no hay suficiente proteína ni grasa que las compensen.

“Las mezclas con banana, frutilla y mango son conocidas por causar un pico después de comer, especialmente si no hay suficiente proteína y grasa para compensarlo.”Dra. Omodamola Aje, endocrinóloga del Berkshire Medical Center (afiliado a UMass Medical School)

A ese cóctel hay que sumarle un actor silencioso: las proteínas en polvo saborizadas. Muchas de las marcas que se consiguen en el mercado local e internacional incorporan azúcares añadidos para mejorar el gusto, y esos azúcares también colaboran en el ascenso de la glucosa después del consumo. Es decir, el polvo que uno agrega pensando que está haciendo un favor al cuerpo a veces trae una carga extra que no figura en grande en la etiqueta.

Por qué licuar cambia las reglas del juego

Hay un detalle fisiológico que vale la pena entender. Cuando uno muerde una manzana o una banana entera, la fibra obliga a masticar, el estómago trabaja más lento y los carbohidratos llegan de a poco al torrente sanguíneo. En cambio, cuando esos mismos alimentos pasan por la licuadora, su estructura se rompe y los azúcares quedan más disponibles para la digestión. El resultado es que el cuerpo los absorbe más rápido y la glucosa sube más bruscamente. Si a eso le sumamos que en lugar de agua o leche usamos jugo, que ya carece de la fibra de la fruta entera, el efecto se amplifica.

Aje y Scholten coinciden en lo central: el problema no es el smoothie en sí, sino su composición. Con los ajustes adecuados, la costumbre se mantiene y el beneficio se queda. Quienes vuelvan a la cocina a las siete y media de la mañana pueden respirar tranquilos: alcanza con cambiar algunas frutas, mirar la letra chica del polvo y olvidarse del jugo. La licuadora sigue siendo una gran aliada, siempre y cuando lo que se le ponga adentro no termine trabajando en contra.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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