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Domingo, 18 de octubre de 2026
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El ovario no se apaga: descubren que sigue trabajando décadas después de la menopausia

Un estudio con 28 muestras de tejido y más de 5.800 proteínas analizadas mostró que el órgano cambia de función pero no queda inactivo: se rearma, se inflama y se reorganiza hasta bien pasados los setenta años.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 2 h
El ovario no se apaga: descubren que sigue trabajando décadas después de la menopausia

Me toca contarles algo que, sinceramente, me llamó la atención desde la primera línea del paper. Una mujer de setenta y tres años se somete a una cirugía ginecológica por un motivo benigno, le extraen un pequeño fragmento de ovario y ese trocito de tejido, mirado con las herramientas más finas que tiene hoy la biología, sigue haciendo cosas. No libera óvulos, claro, ya no es su tarea, pero el órgano no está en silencio. Está ocupado en otra cosa. Esa imagen, la de un tejido que cambia de oficio en lugar de jubilarse, es la que me quedé dando vueltas mientras leía la investigación.

Qué midieron y con qué material

El trabajo, publicado en la revista Aging Cell, lo firmaron equipos de la Universidad Northwestern y del Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento, ambos en Estados Unidos. Tomaron 28 muestras de tejido ovárico de mujeres operadas por indicaciones benignas, sin patología maligna, y las ordenaron en tres franjas: de 50 a 59 años, de 60 a 69, y de 70 en adelante. Con espectrometría de masas, una técnica que permite identificar y cuantificar proteínas, relevaron 5.812 grupos de proteínas en cada muestra. Después compararon los perfiles entre los tres grupos para ver qué se modificaba con el paso de los años.

  • Las proteínas asociadas a la inflamación y a la respuesta inmunitaria innata subieron con la edad.
  • Las proteínas del recambio de la matriz extracelular, esa red que sostiene a los tejidos, también se incrementaron.
  • Las proteínas vinculadas a la arquitectura celular, los filamentos estructurales y las queratinas bajaron.
  • En el grupo de 70 años o más se detectaron 117 proteínas con cambios relevantes respecto de las mujeres de 50 a 59: 84 disminuyeron y 33 aumentaron.

Dicho de un modo más humano: el ovario deja de ser una fábrica de óvulos y pasa a ser, en cierto sentido, un taller de mantenimiento. Pierde estructura, gana en señalización y reparación. El tejido se rearma por dentro mientras envejece.

Lo que dicen las autoras

“La pérdida de fertilidad está definida por el agotamiento de los óvulos, pero eso no implica que el órgano quede sin función. Los cambios moleculares continúan a lo largo de las décadas posteriores a la menopausia.”Francesca Duncan, profesora asociada de Ciencias Reproductivas en la Facultad de Medicina Feinberg de Northwestern y coautora del estudio

Lo que más me interesa rescatar es el matiz. El estudio no dice que el ovario rejuvenezca ni que revierta nada. Dice que, aun apagado como fábrica de óvulos, sigue activo como tejido: se reorganiza, se defiende, se repara. Y eso, para cualquier mujer que pasó los cincuenta y se topó con la idea de que su cuerpo se estaba "apagando", cambia bastante la conversación.

Vuelvo a esa mujer de la que les hablaba al principio. No la conozco, no sé cómo se llama ni en qué hospital la operaron. Pero su muestra de tejido, sumada a las otras 27, acaba de decirnos algo que vale la pena escuchar con atención: la menopausia marca un antes y un después en la vida reproductiva, pero no un punto final en la biología del ovario. El órgano, parece, sigue hablando en otro idioma durante décadas. Y recién ahora empezamos a entender qué dice.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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