El futuro de Ryu y Ken en la pantalla grande se define en la butaca: lo que dejó saber el director de la nueva Street Fighter
A días del estreno, Kitao Sakurai admite que ya escribe una secuela, pero condiciona su concreción al rendimiento en taquilla; David Dastmalchian se metió en la piel de M. Bison estudiando a gurúes de cults reales y la película sumará secuencias animadas que retroceden hasta la infancia de los protagonistas.
Como decía aquella canción ochentosa que sonaba en los recreativos cuando uno juntaba las monedas de dos pesos para elegir personaje, acá la historia se sigue escribiendo a los golpes: a poco más de una semana de su desembarco en las salas argentinas, la nueva adaptación cinematográfica de Street Fighter puso la mira en lo que viene, y la respuesta llegó desde la boca de su propio director, Kitao Sakurai, que reconoció sin rodeos que ya está trabajando en el guion de una segunda parte, aunque dejó bien claro que la continuidad del proyecto depende casi con exclusividad de cómo reaccione el público y de cómo le vaya a la primera entrega en la taquilla internacional, un dato que en la industria del entretenimiento funciona muchas veces como veredicto inapelable.
Una secuela que se escribe en condicional
Yo creo que lo más interesante de esta película, más allá de la nostalgia ochentosa que despierta ver a Ryu y Ken otra vez en pantalla grande, es la honestidad casi inusual con la que Sakurai encaró el tema del futuro: en lugar de vender humo como tantas productoras acostumbran cuando una franquicia tiene potencial, el director japonés con paso por Hollywood eligió alinear expectativas y admitir que la pelota está del lado de la butaca.
“Es algo en lo que estamos pensando y desarrollando. También depende de cómo reaccione la gente a esta entrega y de si apoyan esta visión de la historia. Definitivamente tenemos muchas ideas y estamos escribiendo actualmente, pero no quisiera hacer promesas sobre lo que haremos exactamente.”Kitao Sakurai, director de la película
Elenco en sintonía y un villano construido con materiales de la realidad
El propio elenco acompañó el tono mesurado del director y coincidió, casi en coro, en que el resultado en los cines será el factor clave para que una segunda parte se concrete; mientras tanto, una de las decisiones de casting que más curiosidad despertó fue la de David Dastmalchian como M. Bison, un papel que el actor estadounidense de origen iraní construyó con un método poco habitual para un personaje de videojuego: según contó la producción, Dastmalchian estudió durante semanas el modo de hablar y los gestos de líderes de cultos reales para darle al villano una presencia perturbadora y contemporánea, algo que en mi opinión le saca el típico barniz de megalómano caricaturesco y lo vuelve bastante más inquietante.
Secuencias en dibujo y el fantasma de Sagat
Otro punto que mantiene la conversación encendida entre los seguidores más veteranos de la saga es la inclusión de secuencias animadas que exploran el pasado de los protagonistas junto a su maestro Gouken y al hermano de este, Akuma, un recurso que dentro de la comunidad ya cosechó comentarios positivos por su fluidez y por el estilo artístico elegido, y que funciona como puente emocional con una historia que, no nos engañemos, los argentinos de entre 40 y 60 años empezamos a leer en las revistas de la época dorada de las revistas de videojuegos. En paralelo, la ausencia llamativa de Sagat en los materiales promocionales y en la lista de personajes confirmados abrió la puerta a todo tipo de especulaciones: varios fans imaginan que el icónico luchador tailandés podría estar reservado como pieza clave de una eventual continuación, aunque, vale aclararlo, no hay confirmación oficial alguna al respecto, así que por ahora queda en el terreno de la hipótesis compartida en foros y chats.
- Estreno: 16 de octubre de 2026 en cines.
- Director: Kitao Sakurai, que ya escribe ideas para una secuela condicionada a la taquilla.
- Villano: David Dastmalchian como M. Bison, construido a partir del estudio de líderes de cultos reales.
- Recurso narrativo: secuencias animadas sobre el pasado de Ryu y Ken junto a Gouken y Akuma.
- Pendiente: la ausencia de Sagat alimenta especulaciones, pero no hay anuncio oficial sobre su participación.
Si me preguntan a mí, y sé que esto es una recomendación en primera persona como las que suelo dejarles cuando acompaño una nota de esta sección, les diría que no se pierdan la función de apertura: incluso si la película termina siendo apenas correcta, el viaje vale la pena por el reencuentro con dos personajes que marcaron la cultura pop de varias generaciones, por ese villano al que Dastmalchian le inyectó algo de mundo real y por unas secuencias animadas que prometen emocionar a los que crecimos viendo a Ryu lanzar el Hadouken en los arcades de barrio; después, con el pochoclo todavía tibio, ahí sí volver a encontrarnos para discutir si la butaca respondió y si la secuela finalmente verá la luz.
