Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

El Banco Central mueve el tablero antifraude: ahora vigila cada transferencia desde adentro

Bancos y billeteras digitales empezaron a recibir perfiles de riesgo de cada usuario para detectar movimientos sospechosos. Apuran controles contra las apuestas clandestinas y otras estafas electrónicas, y las fintech tienen hasta 2027 para adaptarse.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 39 d
El Banco Central mueve el tablero antifraude: ahora vigila cada transferencia desde adentro

A Marisa le pasó un lunes a las nueve de la noche. Estaba por pagar el delivery desde la app del banco cuando le saltó una pantalla que nunca había visto: le pedían reconfirmar la transferencia con un segundo factor. Ella, de cuarenta y pico, jubilada reciente del barrio de Belgrano, se enojó al principio. Después entendió. Esa pantalla que la hizo renegar cinco minutos es, justamente, una de las capas nuevas que el Banco Central de la República Argentina empezó a tejer sobre las transferencias inmediatas desde septiembre. Capas que, sin que el usuario lo vea, viajan en silencio por debajo de cada operación que se hace desde el celular.

Le cuento lo que hay detrás, porque el tema es técnico pero toca el bolsillo de todos. Hasta ahora, cuando uno mandaba plata por home banking o por una billetera virtual, la plataforma que recibe el dinero aplicaba sus propios controles antifraude. Son modelos internos, propios de cada empresa, que miran cómo se mueve la cuenta adentro del sistema. Ahora, encima de eso, el Banco Central empezó a repartir información pública entre los administradores de transferencias inmediatas para que armen un perfil de riesgo por cada usuario. Esos indicadores llegan sin costo a bancos, fintech y proveedores de billeteras digitales, y funcionan como una capa adicional que permite cruzar el comportamiento dentro de una plataforma con datos externos.

Una cuenta puede parecer normal vista de cerca, pero no de lejos

La idea de fondo es bastante intuitiva, y se la traduzco con un ejemplo. Imaginemos a alguien que opera tranquilo dentro de una billetera: carga saldo, paga servicios, hace transferencias chicas. Visto de cerca, no llama la atención. Ahora, si la misma persona aparece conectada con circuitos de apuestas clandestinas o con patrones que las bases de datos del Banco Central ya tienen marcados, la foto cambia. Ciertos movimientos que parecían rutinarios empiezan a tener otro significado cuando se los mira con más información encima. Por eso, el sistema nuevo no reemplaza los modelos que cada empresa ya tiene, sino que los complementa: les da una lente más amplia para detectar lo que antes quedaba fuera de cuadro.

Las entidades pueden usar esos perfiles de tres maneras concretas: al incorporar un cliente nuevo, durante el monitoreo habitual de las transacciones y en las revisiones periódicas que las reglas de conocimiento del cliente, conocidas como KYC, ya les exigen. El foco, según lo que difundió el Banco Central, está puesto en cuentas que canalizan dinero hacia circuitos de apuestas ilegales, aunque el esquema también cubre otras modalidades de fraude electrónico. En otras palabras, no se trata solo de cazar a los que mueven plata hacia el juego clandestino: la red es más ancha y apunta a varias clases de estafa.

El volumen en juego: 777 millones de transferencias en un solo mes

Para dimensionar de qué estamos hablando, vale una cifra reciente: solo en julio se hicieron 777 millones de transferencias inmediatas, por un total de 99,5 billones de pesos, con un crecimiento del 22,2 por ciento respecto del mismo mes del año anterior. Lo más llamativo es que tres de cada cuatro operaciones se hicieron usando una Clave Virtual Uniforme, esa clave que identifica a cada cuenta de pago. El dato es clave porque muestra cuánto terreno ganaron las fintech y las billeteras dentro del sistema. Cuando una herramienta así de masiva cambia sus reglas internas, el impacto se siente en millones de personas, no en unas pocas.

La regulación, además, va más allá del sistema de perfiles. A partir de la normativa que se publicó en el Boletín Oficial el primero de septiembre, los bancos y las entidades financieras tienen que incorporar el fraude, tanto el interno como el externo, a su gestión de riesgo operacional. En la práctica, eso significa que cada institución debe definir políticas antifraude escritas, establecer niveles de tolerancia al riesgo y designar a una persona concreta como responsable de esa función. Los bancos, en particular, deberán reportar al directorio sobre la marcha de la gestión del fraude al menos una vez por trimestre. Es, en criollo, obligar a los bancos a tener un comité específico y a hablar del tema en las reuniones de directorio cada tres meses.

  • Definir políticas antifraude formales y niveles de tolerancia al riesgo.
  • Designar a un responsable específico de la función antifraude.
  • Reportar al directorio sobre la gestión del fraude al menos una vez por trimestre.
  • Incorporar el fraude interno y externo al esquema de riesgo operacional.

Las fintech tienen más tiempo: plazo hasta septiembre de 2027

Para los bancos, el ajuste es inmediato; para las billeteras y demás proveedores de cuentas de pago, el calendario es más gradual. Entre septiembre y diciembre de este año tienen que definir las estructuras y las políticas internas. Durante todo 2027 avanzarán con la documentación y los manuales de procedimiento, y la adaptación completa de sus procesos deberá estar lista antes de septiembre de 2027. Es un plazo largo a propósito, para que el ecosistema fintech, que creció mucho y muy rápido, pueda ordenarse sin frenarse.

Vuelvo a Marisa, la del principio. Esa segunda pantalla que le saltó era, justamente, el sistema funcionando: su banco estaba aplicando uno de los controles reforzados que ahora exige la nueva normativa. Ella terminó confirmando la transferencia, pagó la milanesa con papas y se fue a dormir. No lo sabe, pero esa pequeña incomodidad es parte de un cambio de fondo que el Banco Central empezó a empujar este septiembre y que va a seguir madurando hasta 2027. Más controles, más datos cruzados, más responsabilidades para bancos y fintech. Y, en el medio, millones de personas como ella haciendo transferencias a las nueve de la noche, sin saber que del otro lado de la pantalla hay ahora un ojo nuevo, y más grande, mirando cada movimiento.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

Te puede interesar