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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dragon Ball Super, una saga en pausa que todavía espera el empujón editorial

Toyotaro tiene capítulos listos en la cabeza y los seguidores cuentan los días, pero la decisión de retomar la publicación sigue trabada en Shueisha. El inminente remake del anime reabrió la discusión.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · · hace 32 d
Dragon Ball Super, una saga en pausa que todavía espera el empujón editorial

"Más fuerte que ayer, menos que mañana", cantaba un viejo tema que muchos asocian con las peleas que se televisan los domingos a la mañana, y la frase bien podría aplicarse al estado actual de Dragon Ball Super, esa saga que lleva más de un año sin entregar un solo capítulo nuevo y que, sin embargo, sigue dando motivos para que los lectores argentinos —y de todo el mundo— miren con atención cada movimiento de Shueisha, la editorial japonesa dueña de la Weekly Shonen Jump, porque de allí depende que la pluma de Toyotaro vuelva a la carga con un Episodio que, hasta ahora, sólo existe en los borradores y en la imaginación de su autor.

Les cuento el contexto porque creo que vale la pena recordar de dónde viene esta historia: Dragon Ball Super arrancó en junio de 2015 como la continuación oficial del legado de Akira Toriyama, el creador original que en marzo de 2024 dejó un hueco imposible de llenar en el manga y en la cultura pop japonesa, y durante casi una década el ritmo de publicación fue lo suficientemente estable como para que los fans pudieran seguir la saga mes a mes, con un último capítulo fechado el 20 de febrero de 2025 y un silencio editorial que ya se extiende por más de doce meses, una pausa que no tiene antecedentes en la trayectoria reciente de la franquicia y que tiene a la comunidad pendiente de cada pista que Toyotaro deja en sus redes.

Un sucesor que llegó desde el fandom

Hay algo que me parece profundamente conmovedor y que merece la pena destacar en este momento en que la serie cumple diez años desde su debut, y es el camino que recorrió Toyotaro antes de sentarse en la silla que había ocupado Toriyama: antes de recibir la propuesta de Shueisha, este mangaka era un artista del fandom que había ganado visibilidad con una versión no oficial de Dragon Ball, apenas cuatro capítulos de un proyecto paralelo que alcanzó a publicar antes de que la editorial lo convocara para hacerse cargo de la continuación oficial, un trayecto que en cualquier otra industria parecería inverosímil pero que en el manga japonés tiene su propia lógica, porque muchas veces las mejores semillas surgen en los márgenes del sistema.

  • La biografía de Toyotaro en la red social X cambió a "Todo es por el regreso de la serie", una señal que los lectores interpretaron como un guiño de esperanza.
  • Cada dos meses publica ilustraciones en la revista V-Jump, lo que confirma que su mano sigue activa y que el vínculo con la franquicia no se cortó.
  • Participó en un manga breve de tres páginas incluido en un libro que acompaña a una colección de figuras coleccionables, otra prueba de que su relación con la marca sigue viva.
  • En declaraciones públicas, dejó en claro que quiere continuar la historia, pero insistió en que la decisión final no pasa por él sino por Shueisha.

Ahora bien, lo que me parece importante señalar —y lo hago desde una postura conciliadora, porque entiendo tanto a quienes piden paciencia como a quienes ya están hartos de esperar— es que el silencio de Shueisha no es casual ni caprichoso, sino que responde a un escenario interno que se modificó después de la muerte de Toriyama y que tampoco pasó por alto la recepción tibia que tuvo Dragon Ball Daima, la última serie animada de la franquicia, un antecedente que pesa a la hora de evaluar qué tan conveniente resulta abrir otro frente narrativo sin la garantía de que el público lo va a acompañar con el entusiasmo de siempre.

En ese mapa de incertidumbres aparece ahora una variable que puede inclinar la balanza, y es el anuncio del remake del anime de Dragon Ball Super, un proyecto que buscaría actualizar la animación de la saga con un nuevo tratamiento visual y que, según cómo responda la audiencia, podría funcionar como la prueba que Shueisha necesita antes de pedirle a Toyotaro que genere material nuevo o, en el mejor de los casos, que cierre las tramas que quedaron abiertas cuando se publicó el último capítulo, una hipótesis que muchos lectores argentinos comparten en los foros y que a mí, personalmente, me parece la lectura más razonable de todo lo que viene ocurriendo.

“"Todo es por el regreso de la serie."”Toyotaro, en su biografía de la red social X

Mi recomendación, si me permiten el consejo desde la sección de Cultura y Espectáculos, es que mientras esperamos novedades oficiales no pierdan de vista las publicaciones de Toyotaro en V-Jump ni las señales que va dejando en sus redes, porque suelen ser los indicios más genuinos de qué dirección puede tomar la saga, y también les sugiero disfrutar el remake del anime cuando llegue como lo que probablemente sea: no un reemplazo del manga sino un compañero de ruta que puede terminar de convencer a la editorial de que la historia merece volver a las páginas de la Jump, algo que todos los que alguna vez seguimos capítulo a capítulo las aventuras de Goku y Vegeta —en mi caso, desde la adolescencia— quisiéramos volver a leer antes de que se apague la llama de esta generación.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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