Dos cartas argentinas a la Concha de Oro: Naishtat y Larraín cruzan el umbral de San Sebastián
La 74 edición del Festival de San Sebastián tendrá presencia nacional en casi todas sus secciones, con Lali Espósito, Ricardo Darín y Mercedes Morán como caras visibles de una delegación que también lleva documentales, series y proyectos en busca de financiamiento.
Como decía Spinetta en una de esas canciones que uno vuelve a poner cada vez que arranca septiembre, hay temporadas en las que la música suena distinta, y este septiembre que se viene promete sonar a cine argentino del bueno, de ese que se cuece a fuego lento y de golpe aparece en las pantallas más codiciadas del mundo. Me toca contarles, queridos lectores, que la 74 edición del Festival de San Sebastián nos tiene reservados varios motivos para ilusionarnos, porque la delegación nacional no llegará en calidad de invitada de piedra sino con dos películas en la competencia principal por la Concha de Oro, varias secciones alimentadas con producción local y hasta un estreno mundial que después veremos exclusivamente desde el sillón, aunque les adelanto que esa parte no me hace nada de gracia y se los voy a explicar con calma.
Las dos competidoras por la Concha de Oro
Glaxo, la nueva película de Benjamín Naishtat, y Mis muertos tristes, la coproducción argentino-chilena que lleva la firma de Pablo Larraín, compartirán la sección oficial del festival, ese lugar reservado históricamente para los títulos que buscan el reconocimiento máximo. La primera se proyecta el domingo en la sala principal del Kursaal, después de su paso por el Festival de Toronto y antes de su próxima escala en Londres, mientras que la segunda se verá el lunes, con Mercedes Morán y Dolores Fonzi como protagonistas y con un nombre que a mí, particularmente, me eriza la piel: Mariana Enríquez, la autora del libro que dio origen a la historia, también dirá presente en la función.
Hay un detalle que vale la pena subrayar porque habla de cómo se mueven hoy los grandes festivales: San Sebastián mostrará un montaje en formato de largometraje, mientras que Netflix estrenará el 24 de septiembre la miniserie completa de cuatro episodios. Quienes estemos atentos a las dos ventanas veremos dos versiones distintas de un mismo material, algo cada vez más habitual en una industria que ya no distingue del todo entre cine y televisión y que, en el mejor de los casos, nos entrega obras para revisitarlas con ojos diferentes.
Darín, Peretti y una premiere que no pasará por las salas
Lo dejamos acá, con Ricardo Darín y Diego Peretti, tendrá su estreno mundial el martes y, créanme que esto es algo que me cuesta digerir como cinéfila de toda la vida, será la única oportunidad de verla en pantalla grande: su lanzamiento en Netflix está previsto para el 16 de octubre y no habrá estreno en las salas argentinas. Darín acompañará la función, así que el calor de la premiere lo pondrán ellos, porque del lado de la distribución comercial el panorama sigue resultando esquivo para los títulos que se piensan directamente para plataformas.
La delegación completa
La presencia nacional se ramifica por varias secciones del festival, y vale la pena recorrerlas porque dan la medida de la diversidad de nuestro cine actual.
- En Zabaltegi-Tabakalera se verá Pedro en el país, documental dirigido por el propio Naishtat junto a María Alché, además de A veces me entra tristeza, otras veces rebelión, de María Aparicio, y El fantasma, de Ignacio Masllorens y David Lamelas. Albertina Carri, por su parte, presentará fuera de concurso Cine vivo, un artefacto, una propuesta que combina un corto, un libro y una performance.
- En Horizontes Latinos figuran Viajes y placeres, de Mariano Luque; La ilusión de un verano sin fin, de Alessandra Sanguinetti, y El tren fluvial, con dirección de Lorenzo Ferro y Lucas A. Vignale.
- En el Foro de Coproducción Europa-América Latina se presentarán cinco proyectos argentinos que buscarán respaldo internacional para terminar de concretarse.
Si me permiten una recomendación de las mías, en primera persona y sin rodeos: anoten en la agenda Glaxo para el domingo, Mis muertos tristes para el lunes y Lo dejamos acá para el martes, porque las tres películas condensan algo de lo mejor que estamos produciendo y, aunque dos de ellas las termine viendo después por streaming, quiero estar ahí, presente, mientras todavía tienen la frescura de la première. La apertura oficial del festival está prevista para el 18 de septiembre con Geister, de Fati Akın, y aunque el recorte de la información nos deja ese dato a mitad de frase, lo importante ya quedó dicho: hay cine argentino cruzando el umbral de San Sebastián, y eso siempre es una buena noticia para quienes creemos que contar nuestras historias sigue siendo un acto de orgullo colectivo.
