De hongos y cerebros: tres ficciones para pensar el mundo después de los infectados
La serie de HBO inspirada en el videojuego de Neil Druckmann convive con otras historias que reimaginan el universo zombi, desde el cómic de Robert Kirkman hasta la comedia negra de Rob Thomas.
Hay una frase que me acompaña desde que vi la primera temporada de The Last of Us y que resume, sin proponérselo, el corazón de cualquier relato de infectados: "Sobrevivir es lo que hacemos". No es un lema heroico, es una confesión. Es el reconocimiento de que, en un mundo donde lo conocido se derrumbó, el acto de seguir respirando ya es una forma de resistencia. Y a partir de esa idea, la serie creada por Neil Druckmann y Craig Mazin, con Pedro Pascal y Bella Ramsey como protagonistas, abre un abanico de preguntas que otras ficciones del género también supieron formular, cada una a su manera.
The Last of Us llegó a la televisión con una particularidad que la distingue dentro del universo zombi: sus infectados están vinculados a un hongo. Esa elección, que en el videojuego de Druckmann funciona como motor del terror biológico, en la pantalla pequeña se transforma en una metáfora sobre cómo lo invisible puede colonizar lo humano. Pero la serie no se queda en la amenaza externa. El verdadero conflicto, el que le da densidad dramática, pasa por las decisiones de quienes siguen con vida: qué están dispuestos a hacer para protegerse, hasta dónde llega ese impulso y cómo condiciona cada vínculo. La convivencia con el peligro se vuelve, así, un espejo de nuestras propias tensiones.
La tradición del muerto viviente: de Romero a la pantalla chica
Ese eje permite tender un puente directo con The Walking Dead, la serie creada por Frank Darabont a partir del cómic de Robert Kirkman. Andrew Lincoln, Norman Reedus, Melissa Suzanne McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira y Steven Yeun, entre otros, protagonizan una historia en la que sobrevivir supone enfrentar tanto a los muertos vivientes como a otros seres humanos. La propuesta retoma la tradición asociada al cine de George A. Romero y la desarrolla en una narración televisiva que convirtió al género en fenómeno cultural, extendiéndose además a través de series derivadas que ampliaron ese mundo en distintas direcciones.
Cuando el zombi resuelve crímenes
Para quienes prefieren un tono distinto, iZombie ofrece una combinación improbable y eficaz de misterio y humor. Creada por Rob Thomas, reúne en su reparto a Rose McIver, Malcolm Goodwin y Rahul Kohli. La protagonista es una joven recién convertida en zombi que, tras comer cerebros de víctimas de asesinatos y otras tragedias, termina en la resolución de crímenes. La premisa permite abordar el género desde una perspectiva más ligera que la de los relatos centrados en un apocalipsis, sin perder del todo la pregunta de fondo: ¿qué nos hace humanos cuando dejamos de serlo del todo?
- The Last of Us: la amenaza como hongo y el conflicto en las decisiones de los sobrevivientes.
- The Walking Dead: la tradición de Romero traducida a una épica televisiva sobre comunidades rotas.
- iZombie: el género zombi visto desde la comedia negra y el policial.
Las tres propuestas muestran distintas maneras de trabajar con una misma amenaza, desde la adaptación de un videojuego hasta el misterio criminal, y cada una elige un ángulo para hablar de lo que somos cuando el mundo deja de parecerse al que conocíamos. Si me piden una recomendación personal, les diría que empiecen por The Last of Us si buscan una experiencia visceral y emotiva, que pasen por The Walking Dead si les interesa el largo aliento de un relato coral, y que se den el gusto de iZombie cuando necesiten algo de aire sin renunciar al género. Las tres conviven bien, y vistas juntas, dicen más sobre nosotros que sobre los muertos.
