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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando la panza avisa: lo que conviene revisar antes de acostumbrarse a las molestias

Dietas repetidas, estrés y uso innecesario de antibióticos pueden alterar la microbiota y disparar gases, hinchazón o cambios en las evacuaciones. Especialistas remarcan que la consulta profesional sigue siendo irreemplazable.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 19 d
Cuando la panza avisa: lo que conviene revisar antes de acostumbrarse a las molestias

Son las siete de la tarde y Marta, como tantas noches, vuelve del trabajo con la panza inflamada y esa sensación de pesadez que ya se volvió paisaje. Piensa que es normal, que siempre fue así, que a su edad una come lo que puede y el cuerpo lo banca. Lo cierto es que convivir con gases, hinchazón, reflujo o cambios persistentes en las evacuaciones no debería convertirse en una costumbre, y mucho menos en un tema que se barre debajo de la alfombra.

Yo lo veo seguido en mi círculo cercano: gente que arrastra molestias digestivas durante meses, prueba de todo un poco y termina convenciéndose de que así le toca vivir. Por eso me detuve a leer con cuidado lo que vienen explicando especialistas en nutrición y gastroenterología, porque detrás de una molestia que parece menor puede haber desde una intolerancia hasta una alteración de la microbiota que ningún consejo de pasillo alcanza a resolver.

La fibra como aliada, pero nunca en soledad

La especialista en nutrición clínica Marcie Vaske advirtió que esas molestias requieren evaluación profesional cuando se prolongan en el tiempo. Pueden estar relacionadas con intolerancias, enfermedades digestivas o alteraciones de la microbiota, entre otras causas que una recomendación general no permite resolver. Dicho de otro modo: lo que para la vecina fue solución, para uno puede ser un problema nuevo.

Para el cuidado cotidiano, una de las claves está en la variedad de lo que se come. La fibra alimenta a parte de los microorganismos intestinales y se encuentra en frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja incluir estos grupos de alimentos y alcanzar un consumo diario de, como mínimo, 400 gramos de frutas y verduras. La dietista Jenna Volpe, en tanto, señaló que sostener un patrón repetido, con pocas comidas y predominio de ultraprocesados, puede modificar la microbiota y favorecer procesos inflamatorios.

Estrés, antibióticos y el peso de lo cotidiano

El intestino alberga bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que intervienen en la digestión, las defensas y la obtención de energía de los alimentos. Su composición cambia con el tiempo, y el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Estados Unidos identifica a la alimentación y los medicamentos entre los factores que pueden modificarla. Los antibióticos, cuando son innecesarios, pueden afectar microorganismos beneficiosos, por eso la recomendación sanitaria es tomarlos siempre con prescripción médica.

“El funcionamiento digestivo también puede verse afectado por el estrés. Puede alterar los movimientos que desplazan el contenido del tubo digestivo y aumentar la sensibilidad intestinal.”Asma Khapra, gastroenteróloga

A Marta le dije lo que les repito a todos: si las molestias se repiten semana tras semana, la consulta con un profesional no es un trámite, es la única manera de saber qué está pasando. Cambiar hábitos, sumar fibra y moverse más, está perfecto como punto de partida. Lo que no va es quedarse en casa esperando que el cuerpo se arregle solo, mientras los síntomas siguen marcando la agenda.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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