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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cuando la boca avisa lo que el cuerpo calla: dientes, memoria y los años que pesan

Una revisión reciente advierte que perder más de un diente en la adultez mayor se asocia con un riesgo sensiblemente mayor de deterioro cognitivo. La encía inflamada, la boca seca y el bruxismo también dejan huellas que conviene escuchar a tiempo.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 6 d
Cuando la boca avisa lo que el cuerpo calla: dientes, memoria y los años que pesan

Me imagino a doña Elsa, de 72, dejando el tenedor a un costado del plato porque le duele la encía y, sobre todo, porque ya le da vergüenza sonreír como antes. Esa escena, multiplicada por miles de hogares argentinos, es la que me quedó dando vueltas después de leer una revisión publicada en la revista JAMDA, que juntó 14 estudios sobre adultos mayores y encontró un dato que cuesta digerir: quienes habían perdido más de un diente presentaban cerca de un 50% más de riesgo de deterioro cognitivo y un 28% más de probabilidades de recibir un diagnóstico de demencia.

Asociación, no sentencia: lo que el estudio dice y lo que no dice

Los propios autores aclararon que se trata de una asociación estadística y no de una relación de causa y efecto comprobada. En el medio hay otros factores que pesan: inflamación prolongada, alimentación, acceso a atención odontológica y enfermedades previas. Es decir, perder piezas dentales puede ser una señal de alerta, no un veredicto.

La inflamación de encías, esa gingivitis que muchos arrastran como si fuera un tema menor, aparece en distintos trabajos vinculada con enfermedades cardiovasculares, pulmonares, obstrucciones en vasos sanguíneos y accidentes cerebrovasculares. Tampoco se demostró causalidad directa, pero la asociación alcanza para que los controles odontológicos formen parte del seguimiento médico habitual, sobre todo después de los 60.

Cuando la encía se retira, algo más se retira con ella

Cuando la gingivitis no se trata, puede avanzar hacia los tejidos que sostienen el diente y transformarse en periodontitis, una afección que en etapas avanzadas termina en la pérdida de piezas dentales. Pero el daño no se queda en la boca: la incomodidad con la dentadura lleva a muchas personas a evitar conversar, sonreír o ir a reuniones, y ese silencio repetido se suma al aislamiento que muchas veces acompaña a la vejez.

  • Sensibilidad dental: aparece cuando las encías se retraen y dejan la raíz al descubierto, y también con el bruxismo, el hábito de apretar o rechinar los dientes mientras se duerme. Una férula nocturna puede aliviar la presión, siempre tras una evaluación profesional que descarte otros orígenes.
  • Boca seco: ocurre cuando se produce menos saliva y se vuelve difícil masticar, tragar, hablar y hasta percibir los sabores. Es un efecto secundario frecuente de varios medicamentos y puede aparecer asociada a diabetes, accidentes cerebrovasculares, alzhéimer y algunas enfermedades que afectan el sistema inmune.
  • Pérdida de piezas y vida social: dejar de comer ciertos alimentos, cubrirse la mira al hablar o cancelar salidas por vergüenza con la dentadura deteriora la vida cotidiana mucho antes de que aparezca un diagnóstico formal.

Hábitos que cuidan dientes y memoria, según la guía de Harvard

La guía de Harvard Health Publishing que cierra el material consultado coincide con el sentido común más elemental: cepillarse con pasta con flúor, limpiar los espacios entre dientes, controlar el consumo de azúcar y no saltarse las visitas al odontólogo. Lo que suma, para esta franja etaria, es prestar atención a la boca seca, revisar ajustes de dentadura que lastimen y consultar ante cualquier sangrado de encías que se prolongue. Es que la boca suele avisar primero: una encía que sangra, un diente que se mueve sin causa aparente o un sabor que desaparece pueden ser señales para pedir turno, no para dejarlas pasar.

Pienso otra vez en doña Elsa, aunque no la conozco. Si alguien le hubiera explicado a tiempo que una encía inflamada no era solo un tema de boca, quizá hoy estaría sentada a la mesa con sus nietos, contándoles una historia con la sonrisa de siempre. La ciencia no promete milagros: solo recuerda que cuidar los dientes es, también, una manera de cuidar los años que vienen.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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