Crece la demanda de unidades chicas como atajo frente al alza de costos de acceso a la vivienda
Departamentos compactos y tiny houses ganan terreno entre compradores e inversores. El CEO de Spazios, Juan Manuel Tapiola, vincula la tendencia con el precio del metro cuadrado y con los cambios en la composición de los hogares.
Comprar menos metros cuadrados se convirtió en una de las respuestas más visibles frente a las dificultades que atraviesa buena parte de los potenciales compradores para acceder a una vivienda. Juan Manuel Tapiola, director ejecutivo de Spazios, describió que el encarecimiento de la construcción y la transformación de las necesidades habitacionales empujan el interés por propiedades de superficie reducida. La lógica que identifica el empresario apunta a aprovechar la superficie que cada familia o persona puede pagar y, con esa premisa, reducir el monto inicial necesario para ingresar al mercado.
Tapiola, al ser consultado sobre el fenómeno, sostuvo que la suba de los costos directos de obra se reflejó con fuerza en el valor del metro cuadrado y condicionó la decisión de compra de buena parte de los hogares argentinos. En ese contexto, las unidades compactas aparecen como una herramienta concreta para acotar el desembolso inicial sin resignar, según los desarrolladores, ciertos servicios y posibilidades de uso.
Edificios con áreas comunes y servicios compartidos
Tiny houses y construcción modular
“Una unidad de 20 metros cuadrados o menos, con una distribución adecuada, puede resultar atractiva frente a la perspectiva de esperar años para comprar algo mayor.”Juan Manuel Tapiola, CEO de Spazios
El interés por las unidades chicas no se limita a quienes buscan su primera vivienda. Tapiola mencionó que la demanda incluye a jóvenes en proceso de independización, personas solas, parejas sin hijos e inversores. También señaló que los procesos de separación generan nuevos hogares unipersonales, lo que robustece la necesidad de superficies más acotadas, y apuntó que gana peso la posibilidad de adaptar los ambientes a usos diversos a lo largo de la vida útil de la propiedad.
Para el directivo, la expansión de estas propuestas dependerá de combinar tres variables clave: un precio de acceso compatible con el bolsillo del segmento al que apuntan, una ubicación razonable y una calidad constructiva que no quede en segundo plano. En su lectura, el éxito de los formatos compactos no se medirá solo por el valor inicial sino por la utilidad concreta de cada metro cuadrado habitado.
Hacia adelante, Tapiola consideró que las viviendas de menor superficie convivirán con las unidades tradicionales en lugar de desplazarlas. El directivo admitió, no obstante, que esa convivencia plena todavía debe confirmarse en la práctica: resta por ver cómo evolucionan los costos de construcción en los próximos meses y si los formatos modulares logran escalar a un volumen que permita sostener precios de acceso competitivos en el mercado argentino.
