Condenan a un enfermero rosarino que vendía por redes sociales fentanilo y otras drogas hospitalarias
Luis Benavídez acordó una pena de cuatro años y seis meses de prisión efectiva por cuatro delitos, entre ellos comercio de estupefacientes. La pesquisa se originó en la denuncia del padre de un comprador fallecido en 2023, cuya autopsia no pudo determinar la causa de muerte.
Un enfermero del Policlínico PAMI II de Rosario fue condenado a cuatro años y seis meses de prisión efectiva por vender fentanilo, bromuro de vecuronio y otros medicamentos de uso hospitalario que sustraía de su lugar de trabajo. La pena fue homologada por el juez federal de garantías Carlos Vera Barros, en el marco de un acuerdo de juicio abreviado suscripto entre la fiscalía y la defensa.
La investigación quedó radicada en la Unidad Fiscal Rosario y estuvo a cargo del Ministerio Público Fiscal federal, que acreditó que Luis Benavídez comercializaba las sustancias a través de redes sociales y las entregaba de manera coordinada con los compradores. El hombre se desempeñaba como enfermero en el policlínico desde 2014.
Los cuatro cargos del fallo
- Comercio de estupefacientes, por la venta de fentanilo.
- Comercialización de sustancias medicinales peligrosas con ocultamiento de su carácter nocivo, por la comercialización de bromuro de vecuronio.
- Hurto, en perjuicio del establecimiento sanitario donde trabajaba.
- Tenencia ilegítima de un arma de fuego de uso civil, a partir de una pistola secuestrada en uno de los allanamientos.
Además de la pena de prisión efectiva, la condena incluyó una inhabilitación por el mismo período de cuatro años y seis meses para ejercer la profesión de enfermería y para desempeñar cargos públicos, según lo previsto en la calificación legal aplicada por el tribunal.
Un acuerdo entre las partes
La resolución se dictó el 4 de septiembre tras un reconocimiento pleno de los hechos por parte del acusado. Benavídez aceptó su intervención en los hechos, la prueba reunida por la acusación, la calificación legal propuesta y la pena solicitada por la fiscalía. El juez Vera Barros, tras verificar los requisitos legales, homologó el acuerdo y dictó la condena en los términos convenidos.
El origen de la pesquisa
La causa se abrió a partir de la denuncia presentada por el padre de un hombre de 37 años encontrado muerto en su departamento el 9 de agosto de 2023. El denunciante aportó el teléfono y documentación de su hijo ante la Unidad Fiscal Rosario y señaló que la víctima consumía fentanilo y otras sustancias que le compraba a un enfermero. Ese aporte permitió la apertura de la investigación federal por comercialización de medicamentos.
En el celular del fallecido se secuestraron conversaciones y mensajes de audio con el enfermero, en los que éste ofrecía sustancias de uso hospitalario y coordinaba la entrega. Esos elementos constituyeron la prueba central para acreditar el vínculo comercial y el origen hospitalario de los medicamentos.
La causa penal provincial por la muerte del comprador fue archivada. La autopsia no logró determinar la causa del fallecimiento y, según trascendió, el laboratorio forense carecía de las técnicas necesarias para confirmar la presencia de vecuronio. Aunque no se descartó un origen toxicológico, la investigación archivada no permitió atribuir el deceso a una sustancia específica. Esa línea de pesquisa quedó escindida del expediente federal que derivó en la condena.
Con la homologación del acuerdo, la condena quedó firme respecto de los hechos reconocidos y la pena impuesta. La próxima instancia procesal se circunscribe a la ejecución penal de la prisión efectiva y al cumplimiento de la inhabilitación para ejercer la enfermería y ocupar cargos públicos, en el ámbito del Juzgado Federal de Ejecución que corresponda.
