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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Cero a cero y al penalty: la Argentina se sacó la cita con la suerte y la dejó pendiente

En Rosario, el seleccionado de Placente mostró más ganas que goles y se topó con el palo en la más clara. Paraguay resistió con diez y la medalla de oro se resolverá desde los doce pasos.

Por Ezequiel OyarzoDeportes · · hace 21 d
Cero a cero y al penalty: la Argentina se sacó la cita con la suerte y la dejó pendiente

Una brisa tibia bajaba por el Monumento a la Bandera y se llevaba los centros que tirábamos sin precisión. Seamos sinceros: la Argentina jugó mejor, quiso más y también se equivocó más. Pero el cero a cero no se mueve con merecimientos, y la dorada se tendrá que definir esta noche desde el punto penal.

La final del fútbol masculino de los Juegos Suramericanos terminó sin redes y con la misma sensación que deja un asado con el fuego apagado antes de tiempo: calor que no termina de cocinarse. En el estadio Marcelo Bielsa, el conjunto de Diego Placente manejó la pelota, propuso, buscó. Y chocó contra la misma pared: una defensa paraguaya que se plantó con la espalda al arco y con el corazón bien puesto en el pecho.

El palo, ese vecino que nunca se muda

El segundo tiempo fue de los nuestros, de esos cuarenta y cinco minutos en los que el equipo se soltó y pasó a empujar el partido al área rival. Dos cambios claves le dieron aire fresco: entraron los que tenían que entrar. Y ahí apareció la jugada maldita, la que bautizamos el palo silenciador.

Ramiro Tulián se vio en su salsa por la izquierda y le puso un pase a la medialuna para que Facundo Jainikoski definiera cruzado y desviado. Minutos después, el propio Jainikoski se filtró otra vez y sacó un remate que se besó con el palo: beso largo, abrazo sin gol. Más tarde, un combo entre Franco Domínguez y Tulián terminó en un disparo que salió a pedir refugio afuera.

Paraguay, mientras tanto, contestaba con orden y poco. Cuando se soltó fue con la fórmula conocida: Pedro Zarza como dueño del counter, retrocediendo para Junior Gamarra, que probó de primera y se topó con un Máximo Leguizamón bien parado bajo los tres palos. En el tramo final, más palpitaciones que fútbol, más ganas que ideas, y el cero se mantuvo inamovible.

El primer tiempo había sido un trámite más repartido, de esos que se miran con los brazos cruzados. Argentina avisó con una de Domínguez que terminó en los pies de Ian Subiabre, definición que Leonardo Sosa cortó cuando asomaba el grito. Paraguay equilibró y acercó con una volea de Zarza que pasó cerca. Antes del descanso hubo un cruce que dejó amonestados a Subiabre, Gamarra y Leguizamón, y un clima algo más cargado para lo que venía.

Sobre el cierre, un hombre menos y corazón de más

A Paraguay le faltó tiempo, no actitud. La empujó con los dientes y la sostuvo con la última línea. Pero la imagen más fuerte de la noche llegó al final: roja directa del arbitro para Thiago Fernández por doble amarilla, y el equipo de Antolín Alcaraz terminó el partido con diez. Resistió igual, porque cuando un equipo se abraza al resultado con esa intensidad, hasta los minutos de más se juegan con el reloj mental del portero.

Argentina había llegado a la final tras un camino austero: victoria 1-0 sobre Uruguay, empate 1-1 con Venezuela que se pasó por diferencia de gol, y un cruce picante en semis donde Santiago Espíndola facturó sobre el cierre para dejar en el camino a Perú. Paraguay, en tanto, venía de ganarle 1-0 a Chile y de aquel 2-1 en el Grupo B que ahora devolvió con una final con alma de bloc.

Bronce ya definido, oro pendiente

  • Perú se subió al podio de bronce al vencer 2-1 a Chile en el encuentro previo a la final.
  • La definición entre Argentina y Paraguay se resolverá esta misma noche desde el punto penal, en el estadio Marcelo Bielsa.
  • Las más claras argentinas nacieron de los cambios: Tulián manejó la izquierda, y Jainikoski estrelló el empate en el palo.

El próximo rival es el arco vacío y la suerte bien plantada. La hora: la que marque el pitazo final y el inicio de los penales. Y mientras los jugadores se acomodan detrás de la línea, uno se pregunta: cómo se explica que el equipo que más buscó termine dependiendo de los doce pasos. Pero así es este juego, que a veces te abraza y a veces te deja con la camiseta mojada y la ilusión intacta.

EO

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