Boca ganó en China y se subió al tren de las semis: ahora viene el escollo más bravo
El Xeneize venció 88 a 78 al anfitrión Beijing Royal Fighters con una gran tarea de Cáffaro y Lema y definirá su pase a semifinales ante el seleccionado de la NBA G League.
Viento a favor en tierras orientales. Boca arrancó la Copa Intercontinental de la FIBA con el pie derecho y se trajo una victoria que lo deja con la calculadora en la mano y la ilusión a flor de piel. El 88 a 78 sobre el dueño de casa, Beijing Royal Fighters, fue un trabajazo de equipo, con dos internos argentinos haciendo pesar el oficio en la pintura. Seamos sinceros: cuando los gigantes propios funcionan, el resto se ordena solo.
Los dueños del aro
Francisco Cáffaro terminó con 17 puntos y 10 rebotes, números de caudillo. Leonardo Lema lo escoltó con otros 17 tantos, todos adentro de la llave, sin necesidad de tirar de afuera. Entre los dos pintaron el partido con la paleta de los ones, esa pintura que en el básquet argentino se mide en coraje y centímetros. El doble pivot le sacó el aire al equipo chino en cada posesión cerca del aro.
El otro que también dijo presente
José Vildoza fue el director de orquesta silencioso. Anotó 10 puntos, bajó cinco rebotes y repartió cinco asistencias, y se puso la mochila de marcar a Grant Riller, el estadounidense que terminó como máximo anotador con 24. Cuando un base hace todo eso sin pedir micrófono, el entrenador duerme más tranquilo.
Cómo se construyó el triunfo
- Primer cuarto: Boca 24, Beijing 22, para empezar a marcar territorio.
- Entretiempo: Boca 51, Beijing 35, el golpe de KO antes del descanso.
- Tiro exterior: 3 aciertos sobre 24 intentos, el debe del equipo.
- Trampa final: nunca pasó al frente el marcador en todo el encuentro.
El arranque del segundo tiempo fue un trámite largo, más de gestión que de vértigo. La diferencia de 16 puntos con la que se fue al entretiempo fue un colchón que el local nunca pudo pinchar. La efectividad desde el triple, apenas un 12 por ciento, fue el lunar de una noche por lo demás prolija. Igual, ganar de visitante sin pasar nunca al frente del marcador es un mensaje fuerte: este Boca no se achica en ninguna cancha del mundo.
Ahora viene la prueba de fuego. El próximo rival es el seleccionado de la NBA G League, subcampeón de las dos ediciones anteriores del torneo, con un plantel lleno de jugadores que conocen la velocidad del juego grande. Seamos sinceros: será el examen más exigente de la gira, y el que define todo. Una victoria asegura semifinales; una derrota deja la clasificación dependiendo del resultado entre los estadounidenses y Beijing Royal Fighters. Boca cierra la fase inicial este jueves, a las 8:30 hora argentina, y en la redacción ya empezamos a soñar.
