Boca, cuatro llaves al bolsillo y una agenda que no perdona: el mes de la verdad
Tras eliminar a Racing y meterse entre los cuatro semifinalistas de la Copa Argentina, el equipo de Arruabarrena sostiene cuatro caminos hacia la Libertadores 2027 y enfrenta un calendario de ocho partidos en treinta días, con la serie ante Vasco da Gama como plato fuerte de octubre.
Arrancó la tormenta y el viento se llevó a Racing de la Copa Argentina. Boca, con esa remontada que todavía se está secando en las camisetas, se acomodó entre los cuatro semifinalistas y, de paso, se garantizó un lugar en la discusión grande del año: la clasificación a la Libertadores 2027. El próximo rival será Banfield, con día y hora todavía confirmados en el aire, y la cita quedó fijada de manera tentativa para el martes 6 de octubre en cancha neutral. Pero no se confundan, porque la Copa Argentina es apenas una de las cuatro puertas que tiene abiertas el equipo de Rodolfo Arruabarrena.
Seamos sinceros: lo más interesante no es el próximo cruce, sino el calendario que se le viene encima. Son ocho partidos en treinta días, casi uno cada tres días y medio. Una maratón con varias finales adentro y un solo cuerpo técnico para repartir energías. Ahí se juega Boca el resto del año y, de paso, la chance de volver al torneo continental.
Las cuatro llaves que tiene Boca en el bolsillo
- Copa Argentina: ya está en semifinales, con Banfield como rival y un eventual cruce final ante el ganador de Atlético Tucumán, Estudiantes o Platense. Levantar el trofeo da pase directo a la fase de grupos de la Libertadores.
- Torneo Clausura: en la Zona A, el objetivo inmediato es sellar el boleto a octavos. Desde ahí, cada eliminación directa es una final. Ser campeón también clasifica.
- Copa Sudamericana: semifinal confirmada ante Vasco da Gama. La ida será el 13 de octubre en La Bombonera y la vuelta, el 20 de octubre en Brasil. Si pasa, define el título contra Atlético Mineiro o Montevideo City Torque.
- Tabla anual: Boca ocupa el tercer puesto del acumulado entre el Apertura y el Clausura. Quedar entre los tres primeros le asegura un lugar en la Libertadores sin necesidad de ganar ningún trofeo.
Mirá el detalle de la tabla anual, porque es la gran salvadora silenciosa. Como Boca está tercero, le alcanza con terminar el año en ese podio para viajar a la Libertadores 2027 aunque no levante ninguna copa. Entonces, cada punto en el Clausura cuenta doble: suma para avanzar en su zona y, al mismo tiempo, alimenta ese colchón de la tabla general. Por eso, los partidos del campeonato local, esos que a veces parecen de trámite, son mucho más valiosos de lo que aparecen en la agenda.
Ahora bien, la pregunta del millón, la que ningún técnico quiere responder en público pero todos se hacen en el vestuario: con cuatro frentes abiertos y un calendario que no respira, ¿qué competencia priorizar? Arruabarrena tendrá que repartir minutos, gestionar cansancios y decidir dónde pone la carne en el asador. La Sudamericana tiene fecha fija en octubre con viaje a Brasil incluido, la Copa Argentina es mata o mata y el Clausura sostiene esa tabla anual que funciona como red de seguridad.
En lo inmediato, la pelota le pasa a Banfield, ese rival que ya conoce el camino de las sorpresas. Después, el ojo estará puesto en La Bombonera, cuando llegue Vasco da Gama para abrir la serie copera. Mientras tanto, el termómetro de la tabla anual seguirá marcando la temperatura del semestre. Si Boca aguanta el ritmo y no se cae en el camino, el 2027 puede empezar a escribirse mucho antes de fin de año. Próximo rival: Banfield, en horario y estadio a confirmar por la organización de la Copa Argentina.
