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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Apnea del sueño en mujeres: la pista está en el cansancio que no se explica

Fatiga diurna, dolor de cabeza al despertar y problemas para dormir pueden ser señales de apnea obstructiva del sueño en mujeres, incluso sin ronquidos fuertes. Por qué los chequeos estándar a veces no alcanzan y qué hacer cuando los síntomas persisten.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 28 d
Apnea del sueño en mujeres: la pista está en el cansancio que no se explica

Son las siete de la mañana y María se sienta en la borde de la cama con la misma sensación de hace años: la cabeza pesada, los ojos irritados, el cuerpo como si no hubiera descansado. Tomó mate, se duchó y salió a trabajar, pero a media mañana le cuesta concentrarse y, otra vez, el impulso de dormir se vuelve inevitable. Nunca roncó, nadie en su casa le dijo que dejara de respirar mientras dormía. Sin embargo, ese cansancio que no se va puede tener nombre y apellido médico: apnea obstructiva del sueño.

La apnea obstructiva del sueño es un trastorno en el que la garganta reduce o bloquea repetidamente el paso del aire mientras se duerme. El oxígeno baja y el cuerpo responde con despertares breves que, muchas veces, no se recuerdan. El resultado es un descanso fragmentado que se siente, durante el día, como agotamiento, somnolencia, dolor de cabeza matinal y hasta cambios de humor. En las mujeres, estas señales suelen adjudicarse al estrés, a la menopausia o al insomnio, y por eso el cuadro puede quedar sin diagnóstico durante años.

Por qué se escapa de los controles de rutina

Una revisión médica sobre el trastorno estima que hasta el 75 por ciento de las mujeres afectadas podría estar sin diagnóstico. Además, señala que hasta el 40 por ciento no presenta los síntomas más conocidos, sobre todo los ronquidos intensos y las pausas respiratorias percibidas por la pareja. Esa es, justamente, la trampa: cuando el cuadro no se parece al clásico del paciente que ronca toda la noche, los cuestionarios pueden identificar menos casos en mujeres.

En la práctica, el primer paso suele ser un cuestionario con datos como edad, peso, presión arterial y contorno del cuello. Sirve para estimar riesgo, pero no siempre alcanza. Algunas pruebas domiciliarias, que miden la respiración y el oxígeno durante la noche, también pueden pasar por alto alteraciones específicas, incluidas las que se concentran en la fase REM del sueño. Si el malestar continúa, un resultado inicial sin alteraciones no descarta la apnea, y el profesional puede indicar un estudio nocturno en un centro especializado, donde se monitorean la respiración, la actividad cardíaca, los movimientos y las fases del descanso.

Qué tener en cuenta durante el embarazo y la menopausia

  • Durante el embarazo, la apnea puede aparecer o agravarse; el seguimiento debe coordinarse entre el equipo obstétrico y un especialista en sueño.
  • Si hay una cirugía programada, corresponde informar al equipo médico sobre el trastorno y el uso de CPAP, el dispositivo que mantiene abierta la vía respiratoria mediante presión de aire.
  • En la menopausia, los cambios hormonales y el aumento de peso favorecen la aparición o el empeoramiento de los síntomas, por lo que la consulta profesional cobra más relevancia.
  • El trastorno se asocia con hipertensión, diabetes y enfermedades cardíacas, por eso forma parte de la evaluación clínica de cada paciente.

Vuelvo a María. Después de meses de atribuir su cansancio al trabajo y a los hijos, una consulta con un especialista en sueño la puso en movimiento: el estudio nocturno confirmó una apnea moderada que no detectaban los chequeos anteriores. Con el tratamiento adecuado, esas mañanas pesadas empezaron a quedar atrás. Su historia no es única. Si el cuerpo insiste en decir que algo no anda, vale la pena escucharlo y consultar, aunque nadie ronque a tu lado.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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