Agotamiento laboral: cinco gestos diarios para empezar a recuperar el cuerpo y la cabeza
La nutricionista naturópata Jessica Shand sostiene que la fatiga sostenida tiene raíz hormonal y que pequeños hábitos de alimentación, sueño y descanso pueden ayudar a revertirla. La consulta médica sigue siendo clave cuando los síntomas se extienden en el tiempo.
Son las siete de la tarde y el cuerpo ya pide cerrar la laptop, pero el mail de las seis sigue parpadeando en la pantalla. Yo lo vi muchas veces en la redacción: colegas que cenan con el teclado al lado, que duermen con el celular en la mesita de luz y que al lunes siguiente llegan tan vacíos como el viernes. Esa clase de cansancio que no se va con un finde largo tiene nombre y, según la nutricionista naturópata Jessica Shand, también tiene explicación hormonal.
Autora del libro The Hormone Balance Handbook, Shand asegura que el agotamiento laboral, ese que se conoce como burnout, no es solo una cuestión mental. Cuando el estrés se vuelve crónica, el cuerpo mantiene elevados los niveles de cortisol, la hormona de la alerta, y termina por desordenar procesos básicos: la digestión se enlentece, el sueño se vuelve liviano y la energía oscila sin aviso. De ahí vienen las noches en vela, la irritabilidad a flor de piel y esa sensación de no recuperarse nunca, ni siquiera después de las vacaciones.
Cinco hábitos que propone Shand para empezar a revertir el cuadro
- Alimentarse con regularidad y de forma completa, combinando proteínas, grasas saludables y carbohidratos complejos para evitar los picos de glucosa que profundizan la irritabilidad.
- Cuidar la higiene del sueño con una rutina previa fija: baño con sales de magnesio, una infusión sin cafeína o unos minutos de escritura funcionan como señales de que la jornada terminó.
- Sumar plantas relajantes a la noche, como manzanilla, lavanda, toronjil o pasiflora, siempre después de consultar con un profesional.
- Evaluar el uso de adaptógenos como la albahaca sagrada y la ashwagandha para mejorar la tolerancia al estrés, sin automedicarse.
- Reconocer los propios ciclos de energía para decidir cuándo exigir y cuándo parar, entendiendo que el rendimiento varía a lo largo del mes y no es uniforme.
La especialista insiste en un punto que muchas veces se olvida en la vorágine del trabajo: ninguno de estos consejos reemplaza la consulta médica. Si el cansancio se sostiene, si el ánimo sigue en caída o si aparecen palpitaciones, insomnio crónico o pérdida de peso sin causa, lo que corresponde es sentarse frente a un profesional y no seguir sumando trucos caseros.
Salgo de la redacción y miro el reloj: otra vez pasadas las siete. Ahí está la pantalla, ahí está el mail, ahí está el atajo de contestar un poco más. Pero ahora pienso en mi colega que el lunes llegó destruido y en esta nota que me devolvió un manual mínimo de: comer entero, dormir con horario, pedir ayuda cuando hace falta. En lo mío, y seguramente en lo de cualquiera, es un buen punto de partida.
