Adiós a un armador silencioso del cuarteto: se fue Marcos Farías y Córdoba le despide entre bailes y memorias
El productor, empresario y referente del circuito de bailantes falleció a los 58 años tras una grave enfermedad. Hijo de Emeterio Farías, construyó durante décadas una estructura clave para el género, que hoy queda con un hueco difícil de llenar.
Hay una frase de Rodrigo que me quedó sonando mientras escribía esta nota, aunque no sea del todo exacta y me la permita el lector con la libertad del género: «Lo bueno se va, lo lindo se queda». Sirve, sin embargo, para asomarme a la noticia que sacudió a la escena del cuarteto cordobés en las últimas horas: la muerte de Marcos Farías, productor, empresario, dueño de una radio y uno de esos nombres que, sin ser cantante, sostienen desde atrás del mostrador buena parte de lo que el público ve en un escenario.
Farías tenía 58 años y falleció tras atravesar una grave enfermedad, según confirmó su hermano Gustavo Farías. La noticia se conoció este lunes y rápidamente se propagó entre músicos, productores y amantes del género, que no tardaron en expresar su pesar en redes sociales. Para quien no esté tan metido en el mundo de los bailes, vale una aclaración: en Córdoba, el cuarteto no es solo un ritmo, es toda una industria, con productoras, managers, salas, radios, boliches y una logística que mueve multitudes cada fin de semana. Marcos Farías fue, durante décadas, uno de sus engranajes más prolijos.
Hijo de Emeterio, constructor propio
La historia arranca mucho antes que él. Su padre, Emeterio Farías, es un nombre de esos que los más grandes del género mencionan con respeto cuando se habla del circuito de bailes de los años setenta y ochenta. Marcos creció ahí, entre caravanas de fechas, contratos y escenarios del interior, y con el tiempo fue labrándose un lugar propio al frente de Marcos Farías Producciones, la empresa que se convirtió en una de las más activas de la escena.
- Manejo de agendas de presentaciones para artistas del circuito nacional.
- Representación y producción de Ulises Bueno, La Banda de Carlitos, Damián Córdoba, Chipote y Q' Lokura, entre otros.
- Titularidad de Radio Máxima 89.3 FM, orientada a la música popular cordobesa.
- Vínculo histórico con el club General Paz Juniors, institución que también despidió a la familia Farías con un mensaje de condolencias.
Lo que distingue a un productor como Marcos Farías de un simple empresario de la música es una cosa muy concreta: él no era la cara visible del escenario. Mientras Ulises Bueno sacudía una plaza llena o La Banda de Carlitos hacía vibrar un boliche, había un equipo de Marcos Farías Producciones trabajando durante semanas para que esa noche fuera posible. Cuando la noticia se conoció, varios de esos artistas lo recordaron en redes con mensajes sentidos, y eso habla mucho de cómo se construye el respeto en un ambiente tan exigente como el del cuarteto.
Un vacío en la industria que va más allá de lo artístico
Hay una pregunta que me hago cada vez que muere alguien así, en off, sin ser el protagonista de los shows: ¿qué lugar ocupan realmente estas figuras en la vida cultural de una ciudad? En Córdoba, la respuesta es bastante directa. El cuarteto genera trabajo para cientos de familias: sonidistas, iluminadores, representantes, vendedores ambulantes en las puertas de los bailes, radios chicas que viven del género, imprentas que fabrican entradas y afiches. Cuando alguien como Marcos Farías se va, no queda un vacío simbólico; queda un puesto de trabajo enorme por cubrir, una red que durante mucho tiempo dependió de su olfato y de su teléfono.
“Lo bueno se va, lo lindo se queda.”Rodrigo
A los que les gusta la música popular cordobesa, les sugiero esta semana hacer un pequeño homenaje: sintonizar Radio Máxima, escuchar una de las tantas canciones que pasaron por la producción de Marcos Farías y prestar atención, aunque sea un segundo, en todos esos nombres que aparecen en los créditos de una presentación y que casi nunca conocemos. Esta nota queda como un abrazo para la familia Farías y, en particular, para Gustavo, que fue quien comunicó la noticia en medio de un momento durísimo. Marcos se fue, pero el circuito que ayudó a construir sigue girando, y en alguna parte, seguro, ya está sonando una de esas canciones que él mismo puso en la calle.
