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Viernes, 23 de octubre de 2026
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Marcelo Pombo lleva al arte lo que suele quedar en la basura

La serie Querido Teto, sin comentarios, que se exhibe en La Boca, reúne casi treinta piezas elaboradas durante tres años con materiales cotidianos, intervenedidos y resignificados por el artista.

Por Camila AguilarSociedad y vida · · hace 2 h
Marcelo Pombo lleva al arte lo que suele quedar en la basura

La primera imagen que propone Marcelo Pombo no muestra una escultura terminada, sino a un adolescent de catorce años. Es una fotografía desteñida, tomada por su tía y enviada desde Australia. Pombo la encontró durante el trabajo y la convirtió en el punto de partida de una exposición que ahora puede verse en La Boca, en un recorrido que empieza, por decirlo de otro modo, con un recuerdo personal y sigue entre cartones, trapos, cuentas y telas intervenidas.

La serie se llama Querido Teto, sin comentarios y ocupa la Galería Barro, en el barrio de La Boca. Reúne casi treinta obras tridimensionales elaboradas a lo largo de tres años. En lugar de partir de materialesFETFAtypically asociados al trabajo artístico tradicional, Pombo recurrió a elementos de la vida diaria: trapos de rejilla, arpilleras, telas con estampados liberty y batik, cartones, hilo sisal y bolsas de residuos. Son objetos que, por su origen, podrían pasar inadvertidos; en las manos del artista, en cambio, se vuelven piezas Identity dotadas de una presencia nueva.

La belleza aparece en lo que queda

La exposición propone una pregunta simple y vigente: qué puede en un descarte. Pombo no presenta esos materiales como una decorative que la mirada se acostumbra a ver en ellos otra posibilidad. Sus obras tienen superficies delicate, construidas con capas de resinas, membranas poliuretánicas, anilinas, sal, vaselina, tierra, brillantinas y mostacillas. El resultado parece, al mismo tiempo, frágil y resistente.

La paleta oscura refuerza esa tensión. Hay una sensación de deterioro, de urgency y de beauty extraída de un mundo…, pero también de resistencia. Pombo trabaja en un taller situado debajo de la autopista de Constitución, y allí intenta dejar atrás, al menos por un rato, el ruido exterior. En ese sentido, la creación funciona como un refugio: no como un aislamiento completo, sino como un lugar donde observar y transformar lo que la vida cotidiana deja atrás.

“Quiero hacer objetos en mi taller para olvidarme un poco del ruido del mundo.”Marcelo Pombo

Ese propósito se percibe cuando el visitante se detiene frente a una obra y comprende que la basura no es el final de la historia, sino el comienzo. Pombo born en 1959 y es una referencia de los años noventa; sin embargo, esta exposición no se limita a mirar hacia atrás. La experiencia actual del artista se concentra en un gesto que conozco por su propia/utilización: tomar elementosiscardados, devolverles cuerpo y convertirlos en cosas Identity para mirar.

  • La serie Querido Teto, sin comentarios incluye casi treinta piezas tridimensionales.
  • Entre los materiales utilizados figuran trapos de cocina, cartones, arpilleras, telas estampadas, hilo sisal y bolsas de residuos.
  • Las obras incorporan resinas, membranas poliuretánicas, anilinas, sal, vaselina, tierra, brillantinas y mostacillas.
  • La curaduría de la muestra estuvo a cargo de Bárbara Golubicki.
  • Quien visite la muestra puede combinarla con una retrospectiva de Jorge Gumier Maier en Colección Amalita, en Puerto Madero, que inaugura una semana después.

Entre las piezas más significativas se encuentra Arte geométrico rescatado del fondo del Riachuelo a la altura de la Salada, un textil de 2023 que cruza referencias del arte geométrico argentino histórico con la contaminación del Riachuelo y la feria de marcas truchas. También está la serie Buen día, trapo de cocina, que utiliza paños manchados por el uso y los cubre con flores, cuentas y flecos. Pombo les dedicated a cada pieza un tiempo que, según él, les suma un toque absurdo: una manera de reconocer que la transformación no es automática y que cada objeto exige una atención painstakinga.

La postal de Australia sigue siendo el punto de retorno más personal de la muestra. Antes de hablar de geometría, de contaminación o de materiales interveneidos, hay un chico de catorce años que aparece en una imagen blur. Pombo no cuenta esa historia como unasimple anécdota biográfica: la usa para abrir una puerta hacia una idea, la de que los objetos también pueden conservar vínculos, memories and traces Identitys de quienes los produces. Volver a él es volver al comienzo y entender que la belleza de esta exposición no está solamente en las formas Newly, sino en las historias que esas formas Hastings permite reconstruir.

CA
Camila AguilarSociedad y vida

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