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La tortilla de papas se reinventa: cómo cortar la fritura sin perder sabor

La versión clásica lleva abundante aceite y suma calorías. Tres técnicas de precocción al horno, al vapor o en microondas prometen el mismo resultado con menos grasa, siempre que se respeten ciertos pasos clave en la sartén final.

Por Federico SandovalAmbiente y energías renovables · 26 de agosto de 2026 · hace 2 h

La tortilla de papas es probablemente uno de los platos más repetidos en la mesa cotidiana de cualquier hogar argentino, porque sirve como almuerzo rápido, como entrada o como plato principal y porque sus ingredientes básicos —papas, huevos, sal y, si se quiere, cebolla— son de los más accesibles del mercado. La preparación tradicional, sin embargo, tiene un costo que muchas veces se naturaliza: freír las papas en aceite abundante antes de mezclarlas con los huevos batidos eleva de manera considerable el contenido calórico del plato y deja una textura que, justamente por la cantidad de grasa absorbida, resulta muy difícil de reproducir si se decide recortar ese paso.

Una alternativa posible consiste en reemplazar esa fritura profunda con métodos de cocción previa que reducen el aceite sin resignar el resultado final, y el procedimiento posterior es el mismo de siempre. La clave está en cómo se tratan las papas antes de ir a la sartén con los huevos.

Tres caminos para evitar la fritura profunda

Tres caminos para evitar la fritura profunda

  • Al horno: las papas se cortan en trozos pequeños, se rocían con un hilo de aceite y se llevan a temperatura media-alta hasta que estén cocidas y ligeramente doradas. El punto en contra es que pueden quedar más secas que con la fritura tradicional, por lo que conviene no extender la cocción más allá de lo necesario.
  • En microondas: algunos modelos tienen una función específica para papas o vegetales; en otros, basta con cocinarlas el tiempo justo para que queden tiernas sin perder humedad. El riesgo es pasarse de cocción, lo que reseca la textura y obliga a compensarla después.
  • Al vapor: es la opción que mejor conserva la hidratación natural de la papa. Se realiza en vaporera o con un accesorio de acero inoxidable sobre una olla con agua hirviendo, y al final se puede sumar una o dos cucharadas de aceite para aportar cremosidad sin recurrir a la fritura.

El paso que ninguna variante puede saltearse

El paso que ninguna variante puede saltearse

Cualquiera sea el método elegido para precocinar las papas, hay un instante clave que reemplaza el sabor que aporta la fritura profunda: antes de mezclar con los huevos, las papas pasan por un salteado breve en aceite de oliva hasta dorarse apenas. Ese toque breve en la sartén es lo que mantiene el perfil tradicional del plato, porque concentra sabor en la superficie de cada trozo sin necesidad de sumergirlos en aceite.

Después, el procedimiento es el habitual de cualquier tortilla casera: se mezclan las papas con la cebolla salteada —que sigue siendo optativa—, se incorporan los huevos de a uno, se salpimenta y se vuelca todo en una sartén antiadherente bien caliente, un utensilio que se vuelve indispensable para que la mezcla no se pegue durante ninguna de las dos etapas de cocción. Con espátula se despegan los bordes; a los cinco minutos se comprueba que la tortilla tiene base firme, se da vuelta con ayuda de un plato y se termina la cocción según el punto deseado, más jugosa en el centro o más firme de bordes.

Queda por ahora en manos de cada cocina decidir cuál de los tres métodos de precocción se adapta mejor a la rutina diaria, porque el material consultado no entra en esa elección y porque, en definitiva, lo que termina definiendo la tortilla es el manejo de la sartén final y el punto justo de los huevos.

FS
Federico SandovalAmbiente y energías renovables

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