Un museo de adobe en medio de la Quebrada: cómo Lucio Boschi armó sin cartel y sin ruido un templo de la fotografía
En Huichaira, frente a Tilcara, funciona el Museo Entre los Cerros, un proyecto de adobe integrado al paisaje que reúne obras de los grandes fotógrafos argentinos y latinoamericanos. Nació sin señalización, se sostiene con donaciones y hoy forma a jóvenes de las provincias.
Cuando uno llega a la Quebrada de Huichaira y mira hacia el este, desde la ruta 9 frente a Tilcara, lo que ve es lo de siempre: cerros secos, cardones y un cielo que parece más grande que en cualquier otro lugar de la Argentina. No hay un cartel que avise lo que viene después. Tampoco un banner a la vera del camino ni un poste indicador. Si uno no sabe que está ahí, puede pasar de largo sin advertirlo. Y sin embargo, en una construcción de adobe pegada al cerro, funciona hace más de una década uno de los espacios de fotografía más singulares del país. Lo visité hace unos días, bajé del auto y todavía no terminaba de cerrar la puerta cuando entendí que ese silencio a la entrada no era un descuido: era parte del proyecto.
Una casa de barro que se convirtió en museo
Lucio Boschi tiene 60 años, nació en la provincia de Buenos Aires y lleva varias décadas viviendo en el norte argentino. Me lo imaginé siempre trabajando en esas geografías amarillas y moradas que él mismo fotografía, y la conversación confirmó esa imagen: un hombre que conoce el ritmo de la Puna porque lo camina, no porque lo estudia desde un escritorio. Antes de que existiera el museo hubo una casa. Lucio llegó a la zona siguiendo el cauce del río Huichaira, se topó con una formación del terreno que le llamó la atención, compró un lote y levantó primero lo indispensable para vivir: paredes de barro, techo de caña, luz entrando por donde se podía. Con el tiempo, esa misma casa se fue extendiendo hasta convertirse en lo que hoy se conoce como Museo Entre los Cerros, el MEC.
Lo que más me sorprendió al recorrerlo es que la arquitectura de adobe no es un capricho estético: está pensada para que la luz natural sea la verdadera curaduría. Las salas se iluminan con lo que el cielo jujeño ofrece a cada hora, y el paisaje entra como un cuadro más. Los bancos están ubicados para que uno se detenga y mire hacia afuera antes de mirar las fotos colgadas adentro. Es un museo que necesita caminarse lento, y la construcción parece pedirlo.
Una colección armada a fuerza de cartas y respuestas positivas
La colección permanente es el corazón del MEC y, al mismo tiempo, la prueba más clara de que Lucio Boschi movió hilos durante años para que esto fuera posible. Las obras fueron donadas por autores argentinos y latinoamericanos, muchos de ellos con carrera internacional. Entre los nombres que se exhiben están Marcos López, Graciela Iturbide, Martín Chambi, Alessandra Sanguinetti, Irina Werning y Rodrigo Abd, una lista que por sí sola explica por qué curadores y directores de museos de primer nivel empezaron a aparecer por Huichaira sin que nadie los invitara formalmente.
La génesis, según reconstruí en la charla, fue tan artesanal como el edificio. Boschi escribió cartas a colegas que había conocido en años de trabajo internacional y a contactos de galerías y coleccionistas que fue cultivando con el tiempo. Lo notable no es solo que las haya enviado: es que todas, o prácticamente todas, recibieron respuesta afirmativa. En un país donde muchas veces los gestos institucionales se demoran, una serie de envíos por correo y un archivo dees laborales alcanzaron para armar un acervo que muchos espacios oficiales envidiarían.
Sin publicidad y, aun así, con público
La decisión más llamativa del proyecto es también la más simple de explicar: no hay cartel en la ruta, no se pauta publicidad, no se imprime folletería promocional. Lucio Boschi sostiene desde el principio que el público tiene que encontrar el museo por sus propios medios. Esa idea, que en cualquier manual de marketing sería un suicidio, en Huichaira funcionó. Los primeros visitantes fueron los chicos de la escuela del pueblo vecino. Después pasaron a ser guías locales, luego grupos de fotógrafos, y finalmente curadores y directores internacionales que supieron del lugar por y por los propios artistas donantes.
Hoy el Museo Entre los Cerros dejó de ser un proyecto personal para convertirse en un nodo cultural con varias patas. Funciona como sala de exposición, como biblioteca, como sede de talleres, como espacio de residencias artísticas y, sobre todo, como punto de encuentro para la comunidad local. Una de las líneas más valiosas que se sostienen en el tiempo es un programa gratuito de formación orientado a jóvenes fotógrafos de las provincias, una iniciativa que pone equipos y formación al alcance de quienes difícilmente podrían costear un viaje de estudio a Buenos Aires o al exterior.
- Ubicación: Quebrada de Huichaira, Jujuy, a 2.700 metros de altura, sobre la ruta 9, frente a Tilcara.
- Fundador: Lucio Boschi, fotógrafo nacido en la provincia de Buenos Aires, radicado en el norte argentino.
- Año de inicio: 2012, sobre una construcción de adobe levantada por el propio Boschi.
- Colección: obras donadas de Marcos López, Graciela Iturbide, Martín Chambi, Alessandra Sanguinetti, Irina Werning y Rodrigo Abd, entre otros.
- Servicios: biblioteca, talleres, residencias artísticas y un programa gratuito de formación para jóvenes fotógrafos de las provincias.
- Cómo llegar: por la ruta 9 desde Tilcara, ya que el GPS puede no estar actualizado en los caminos del cerro; conviene ir con tiempo y sin apuro.
“Cuando uno entra y ve la luz cambiando sobre las paredes de adobe, entiende que el museo no termina en las fotos colgadas: sigue afuera, en los cerros, en el pueblo, en los pibes que están aprendiendo a mirar.”Camila Aguilar
Me fui de Huichaira con la sensación de que el Museo Entre los Cerros todavía no terminó de escribirse. Lucio Boschi lleva años trabajando en silencio, sin podium, y cada vez que alguien descubre el lugar parece agregarle un capítulo nuevo. La pregunta con la que me quedé es la misma que les dejo: ¿conocen algún espacio cultural en un lugar inesperado del país que valga la pena visitar? Si lo tienen, cuéntenme, porque siempre es bueno saber que todavía existen proyectos que se construyen sin ruido y, justamente por eso, terminan haciendo mucho ruido.
