Luciano Castro se sube a la obra de la montaña: reemplaza a Vicuña y se viene gira federal
Lo confirmó Esteban Lamothe en una entrevista radial. El actor de “100 días para enamorarse” y “El primero de nosotros” toma el papel de Jack Twist en la versión teatral de “Secreto en la Montaña”, que se despide de Buenos Aires y empieza a recorrer el país.
“La obra sigue”, me dijo una vez un director de teatro, como si fueran las únicas tres palabras que importan cuando algo se mueve en una temporada. Y esa frase volvió a mi cabeza cuando supe lo que está pasando con la versión escénica de “Secreto en la Montaña”: Benjamín Vicuña se despide en seis semanas, tal como él mismo anunció el 18 de agosto, y en su lugar entra Luciano Castro, un actor de esos que conoce Buenos Aires entero porque lo vio crecer en los sets de Pol-ka y en las pantallas de Canal 13. La noticia la confirmó Esteban Lamothe en una charla radial, con una certeza casi absoluta: “Creo que está 99,99% confirmado que es Luciano Castro”, lanzó, y agregó algo que no es menor: la idea de sumarlo partió de él mismo, no fue una imposición de la producción ni un nombre caído de una grilla.
Lamothe explicó por qué pensó en Castro para un personaje tan cargado de exigencia dramática como Jack Twist: “Me gusta cómo actúa (…) y me parece que puede hacer muy bien a Jack Twist”. Y completó la postal con un detalle cercano, casi de café: “Estaba súper, súper contento” cuando le hicieron la propuesta. No es un dato caprichoso: en el mundo del teatro porteño, donde los elencos suelen armarse en llamadas de madrugada y WhatsApp, saber que el reemplazo llega con ganas y no por contrato cambia la energía de cualquier ensayo.
Por qué se va Vicuña y por qué no se cae la obra
La salida de Vicuña no es un capricho ni un pase mágico de última hora. El propio actor chileno dijo que tiene compromisos cinematográficos firmados antes de que arrancara la temporada: nada menos que un trabajo con Álex de la Iglesia, el director español de “El día de la bestia” y “La comunidad”, y otro con el chileno Matías Bize, responsable de películas como “La vida de los peces” y “En la cama”. Es decir: el calendario se le había llenado mucho antes de que subiera a escena, y el teatro aceptó el riesgo. Esa es, quizá, una de las marcas del circuito independiente porteño: las temporadas se pactan a sabiendas de que los actores pueden ser llamados por el cine o la televisión, y la obra se piensa como una criatura que respira con varios pulmones.
“Volví a aprender a entregarme por completo a algo, porque es un melodrama y el melodrama hay que actuarlo muy vulnerable, sin distancia, sin opinión.”Esteban Lamothe
En mayo, cuando la obra abrió en la cartelera porteña, Lamothe ya había confesado que el montaje le significó un replanteo personal. “Volví a aprender a entregarme por completo a algo, porque es un melodrama y el melodrama hay que actuarlo muy vulnerable, sin distancia, sin opinión”, dijo. Y agregó una dificultad técnica que cualquier espectador curioso puede entender: “Es muy difícil. Más una película que está plagada de planos abiertos, montañas, ovejas”. Adaptar el western romántico de Ang Lee al escenario argentino es, en sí mismo, un acto de valentía: perder las praderas de Wyoming y reemplazarlas por una iluminación y una dirección de actores que carguen con todo el peso del paisaje.
La gira que viene: del escenario porteño al interior
Lo más jugoso del anuncio, al menos para los que vivimos lejos de Capital Federal, es lo que viene después. Con Castro confirmado, la producción planea extender el recorrido más allá de Buenos Aires y armar una gira por el interior del país. Para mí, que vengo de una ciudad donde cada función de teatro nacional es un evento, esta parte de la noticia tiene un sabor especial: son esas obras que, cuando llegan a una sala de Córdoba, Rosario, Tucumán o Mar del Plata, dejan una huella que no se borra. No es lo mismo ver una historia así en un teatro de Avenida Corrientes que en una sala del centro de cualquier ciudad del interior, con un público que quizá nunca tuvo la oportunidad de acercarse a una producción de este nivel.
- Benjamín Vicuña se despide en seis semanas por compromisos con Álex de la Iglesia y Matías Bize.
- Luciano Castro es el reemplazante confirmado, según Esteban Lamothe.
- La idea de sumarlo partió del propio Lamothe, que lo define como “súper contento”.
- La obra se presentó en Buenos Aires desde mayo con respuesta sostenida del público.
- La siguiente etapa incluye gira por el interior del país.
Si me preguntan a mí qué papel me gustaría ver hacer a Luciano Castro en teatro, la respuesta se vuelve casi un juego de la memoria: lo imagino en un drama de corte clásico, un O'Neill bien encarnado, o en una comedia de enredos porteña donde muestre ese timing que tantas veces le vimos en “100 días para enamorarse” o en “El primero de nosotros”. Pero también creo que Jack Twist le viene como anillo al dedo: es un personaje silencioso, de cuerpo, de mirada, que pide presencia más que palabras. Castro tiene esa herramienta, y me da la sensación de que la va a usar bien. Mientras tanto, lo concreto: la función sigue, la montaña cambia de protagonista y el teatro argentino vuelve a demostrar que sabe reinventarse sin apagar las luces. Habrá que estar atentos a las próximas fechas de la gira, porque cuando una obra así sale de Buenos Aires, suele dejar público nuevo y alguna ovación larga de esas que todavía se recuerdan en los camarines.
