La trampa silenciosa de las billeteras virtuales: cuando un crédito pequeño se convierte en una bola de nieve
Tasas que rozan lo usurero, letra chica que multiplica el monto original y un cóctel perfecto para que familias que sólo buscaban pagar la luz o el alquiler queden atrapadas en una deuda que no para de crecer. Organismos de defensa del consumidor salen a explicar cómo salir del pozo y qué derechos tiene quien se siente acosado por las empresas de cobranza.
A Mariana le pasó lo que a miles de argentinos en los últimos meses: llegó el domingo a la noche, miró el saldo de la billetera virtual y se le cayó la cara. Hacía tres semanas había pedido un crédito chiquito para completar la compra del supermercado y pagar la boleta de la luz. Eran, en ese momento, unos cuantos miles de pesos que iba a devolver en dos cuotas. Cuando abrió la app, en cambio, la deuda era otra: muy distinta de la que había aceptado con un clic. Así empieza, en miles de hogares, un camino que termina con la gente acosada por mensajes y llamadas, sin entender bien por qué lo que debía se multiplicó de esa manera.
Eso mismo describió, en diálogo con este portal, Pablo Tomasini, titular de la Dirección de Protección al Consumidor, cuando graficó el mecanismo que hoy tiene en alerta a los organismos de defensa de usuarios en todo el país. Para Tomasini, las tasas que cobran las plataformas fintech son "casi usureras para los ciudadanos" y, sobre todo, las condiciones contractuales no siempre están escritas de forma clara. El usuario ve en pantalla una tasa, acepta un crédito y, cuando quiere regularizar, descubre cargos y condiciones que nunca leyó.
Salarios atrasados y gastos básicos financiados
El trasfondo de la cuestión no es, según los especialistas consultados, un problema de cultura financiera ni de mala suerte individual. Es, más bien, un cóctel económico que empujó a millones de familias a endeudarse para lo elemental. Así lo explicó Fernando Schpoliansky, secretario de Finanzas de la Municipalidad de Neuquén: los salarios, las jubilaciones y los ingresos de trabajadores independientes y pequeños comerciantes perdieron contra la inflación en los últimos años. Ante la imposibilidad de llegar a fin de mes, las familias recurren al credit digital para gastos básicos como el alquiler, los servicios o la comida. "Esa deuda que era pequeñita se te va haciendo cada vez más grande producto de los intereses. Cuando te querés acordar, tenés un lío bárbaro", resumió el funcionario.
El dato de contexto es elocuente: el índice de morosidad en Argentina se ubica cerca del veinte%, casi cinco veces el promedio de los países vecinos de la región, donde ese indicador ronda entre el cuatro y el cinco por ciento. Es decir, no se trata de casos aislados ni de un problema de unos pocos desprevenidos: es una fotografía de país, con familias que no pueden pagar lo que deben porque lo que les ingresan no les alcanza para vivir.
Cómo salir del pozo: la opción de refinanciación
Para quienes ya están atrapados en esa espiral, existe una herramienta concreta. El Régimen Especial de Refinanciación de Deuda, que Tomasini describió como una "tasa muy accesible, diría blandísima", ofrece préstamos de hasta cincuenta millones de pesos con una tasa fija anual del treinta y cinco por ciento. La idea oficial es, justamente, que las familias puedan romper el ciclo de deuda a costo financiero sin que los intereses sigan acumulándose mes a mes.
- Verificar el monto real de la deuda en el extracto y comparar con lo que se aceptó al pedir el credit.
- Guardar capturas de pantalla de la oferta original de la plataforma, ya que pueden servir como prueba ante un reclamo.
- Acudir a la Dirección de Protección al Consumidor o al organismo provincial equivalente para iniciar un reclamo formal.
- Si hay hostigamiento de empresas de cobranza, conservar registros de llamadas y mensajes: la conducta reiterada y amenazante no está permitida.
- Evaluar el Régimen Especial de Refinanciación de Deuda como herramienta para unificar pagos y congelar la suba de intereses.
Cuando el acoso se vuelve parte del problema
Otro frente que preocupa a los organismos de defensa del consumidor es el del hostigamiento. Tomasini fue categórico al respecto: si una empresa de cobranza contacta de forma repetida, amenaza o propone condiciones que el deudor considera abusivas, esa conducta "no está permitida". La recomendación es juntar capturas de pantalla y registros y presentarlos como prueba para iniciar un reclamo formal.
En lo personal, mientras investigaba este tema no pude dejar de pensar en Mariana, en su cara de domingo a la noche y en la cantidad de veces que, sin querer, uno toca un botón en una app y termina en un laberinto. La buena noticia, si la hay en una historia así, es que no hace falta quedarse quieto frente a la pantalla: hay organismos que reciben denuncias, hay un mecanismo de refinanciación pensado para estas situaciones y, sobre todo, hay un derecho a que te expliquen, en pesos y en castellano, por qué lo que debías terminó siendo otra cosa. Salir del pozo es posible. Lo primero, como en casi todo, es dejar de mirar para otro lado.
