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Garfield se calza la capucha: Paul Greengrass reimagine el mito de Robin Hood desde la rebelión campesina de 1381

El director de Capitán Phillips se mete por primera vez en el cine medieval con The Uprising, que llegará a los cines el 30 de octubre con un reparto encabezado por Andrew Garfield, Jamie Bell y Stephen Dillane, y un subtítulo que vuelve a poner a Robin Hood en el centro de la escena.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · 28 de agosto de 2026 · hace 11 h

"Todos los hombres son hermanos, decía Robin Hood mientras repartía la comida entre los pobres del bosque de Sherwood", cantaba una vieja tonada inglesa que aprendí de chica en una edición ilustrada que mi madre guardaba en la biblioteca del comedor, y la verdad es que nunca pude separar del todo la canción del libro: las dos cosas sonaban a promesa, a justicia posible en un mundo que rara vez la entrega. Por eso, cuando supe que el próximo 30 de octubre llega a los cines The Uprising, la nueva película de Paul Greengrass que se promociona también con el subtítulo The Rise of Robin Hood, sentí que esa promesa volvía a tomar cuerpo en la pantalla, ahora en boca de Andrew Garfield y con el ruido de fondo de una rebelión real, la de los campesinos ingleses de 1381.

La película es un drama de época con urgencia de cine de acción, y tiene una particularidad que la vuelve irresistible para cualquiera que siga aunque sea de lejos la historia del personaje: no parte de las baladas tardías ni del Robin Hood ya formado del bosque de Sherwood, sino que se anima a retroceder hasta un episodio histórico documentado, la Revuelta Campesina de 1381, para ensayar una posible explicación del origen del mito. Es decir, Greengrass toma un levantamiento social concreto, con miles de hombres y mujeres hartos de impuestos y abusos señoriales, y lo propone como el crisol donde pudo haber nacido la figura del forajido que roba a los ricos para darles a los pobres.

Un proyecto con varias vidas

Lo más interesante, mirando el detrás de escena, es que esta no es la primera versión de esta misma idea: el proyecto arrancó hace años bajo el título The Hood, con Benedict Cumberbatch sonando como protagonista, y después mutó a The Rage, etapa en la que Matthew McConaughey llegó a estar asociado a la producción. Cuando se convirtió en The Uprising, las referencias directas a Robin Hood parecían haberse diluido en el camino, y la película se promocionaba como un drama medieval de gran formato sin mayores guiños al folklore. Hasta que, a pocas semanas del estreno, apareció el subtítulo The Rise of Robin Hood, y todo el debate público volvió a girar en torno al personaje. Es un movimiento que dice mucho de cómo se piensa el cine de género hoy: la historia real sostiene la estructura, pero la leyenda le garantiza el público.

  • Andrew Garfield encarna al protagonista, en un rol que, según el material disponible, estaría vinculado a la leyenda de Robin Hood sin necesidad de llevar ese nombre explícito en pantalla.
  • Jamie Bell y Stephen Dillane completan el reparto principal, en personajes clave del conflicto entre los rebeldes y la Corona.
  • Greengrass es el director de Capitán Phillips y de varias entregas de la saga Bourne: su marca registrada es convertir hechos reales en relatos de altísima tensión.
  • La película se ambienta en la Revuelta Campesina inglesa de 1381, un episodio real que el cine comercial rara vez ha transitado en estos términos.

Hay algo que me gusta subrayar, porque creo que vale la pena leerlo con cuidado: la historia no documenta a Robin Hood como una persona concreta, sino como una acumulación de relatos sobre forajidos que circularon por la tradición oral durante la Edad Media y que terminaron condensándose, siglo tras siglo, en un único arquetipo. Greengrass toma nota de eso y, en lugar de inventarse un origen fantástico, propone mirar un levantamiento social real como posible caldo de cultivo del mito. Es una decisión muy de este tiempo, en el que se tiende a rastrear las raíces materiales de los grandes relatos populares, pero también es una decisión profundamente inglesa, porque la propia Inglaterra lleva siglos discutiendo qué hay de verdad y qué hay de leyenda en cadaRobin Hood que se filma, se escribe o se canta.

“Todos los hombres son hermanos, decía Robin Hood mientras repartía la comida entre los pobres del bosque de Sherwood.”Tonada tradicional inglesa

Si me preguntan qué espero de esta versión, y me lo preguntan porque me pagan por preguntar cosas, les digo lo que ya les vengo diciendo: espero que Garfield encuentre ese punto justo entre el muchacho común y el líder improbable que la historia necesita para volverse mito, espero que Greengrass no caiga en la tentación de convertir la rebelión en una secuencia de acción tras otra sin tiempo para la reflexión, y espero, sobre todo, que la película se anime a mostrarnos a un Robin Hood todavía sin capucha, todavía sin ballesta, todavía sin nombre, apenas un hombre enojado en medio de una multitud enojada, que es, en el fondo, la imagen más hermosa y la más peligrosa del mundo. Para mí, septiembre y octubre van a tener una cita obligada con esta sala.

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Iris EvansCultura y espectáculos

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