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Cliff Booth vuelve al ring: Fincher toma el guante de Tarantino y Pitt se calza los guantes para una Navidad en Netflix

La secuela de "Érase una vez en Hollywood" ya tiene título, fecha y director confirmado: David Fincher reemplazará a Tarantino detrás de cámara y Brad Pitt retomará al doble de acción que le dio su primer Oscar, en una historia ambientada en 1977 que llegará a las salas IMAX en noviembre y a la pantalla chica el 23 de diciembre.

Por Iris EvansCultura y espectáculos · 28 de agosto de 2026 · hace 9 h

Como decía el Gauchito Gil en esa zamba vieja que mi vieja tarareaba mientras tendía la ropa en el patio, "uno vuelve siempre a los pagos donde dejó la querencia", y algo de eso parece haber entendido Netflix al oficializar la secuela de aquella película que en 2019 nos hizo repensar el final de una tragedia que la historia real no nos dejó cambiar. La plataforma confirmó título y fecha de estreno para la continuación de "Érase una vez en Hollywood": se llamará "Las nuevas desventuras de Cliff Booth" y desembarcará en streaming el próximo 23 de diciembre, con un paso previo por las salas IMAX de todo el mundo durante noviembre, una ventana de dos semanas que ya se volvió moneda corriente para los títulos que aspiran a competir en la temporada de premios.

Pitt vuelve al papel que le cambió la carrera

Brad Pitt retomará el rol de Cliff Booth, ese doble de acción con más sombra que luces que en la primera película le valió su primer Oscar como actor de reparto, y lo hará en una historia ambientada en 1977, ocho años después del cierre de aquella jornada en la que Sharon Tate y sus vecinos de Cielo Drive tuvieron un destino distinto al que les tocó en la realidad. El foco narrativo, según lo que se conoció hasta ahora, está puesto en cómo ese personaje intenta sobrevivir en un Hollywood que ya no es el que conocía, una industria que entre la debacle de los grandes estudios y el desembarco masivo de la televisión por cable empezaba a dejar atrás a los oficios de la vieja escuela.

El dato que a mí, como espectador que creció viendo películas en el viejo cine de pueblo, más me llamó la atención es el de la dirección. Quentin Tarantino escribió el guion pero cedió la silla de director a David Fincher, y la explicación que dio el propio Tarantino resulta tan honesta como esperable de alguien que siempre se asumió como un autor antes que como un artesano serial: "Me encanta este guion, pero estaría repitiendo lo mismo. Simplemente no me entusiasmaba", sostuvo al explicar que prefiere reservar su próxima película como director —la planea como la última, según viene diciendo hace rato— para un proyecto que no sea una continuación de algo ya hecho.

  • Elizabeth Debicki, la actriz que viene de construir una Patricia Highsmith inquietante en "The Talent", será una de las caras nuevas del elenco.
  • Carla Gugino, habitual de los universos de Mike Flanagan, se suma en un rol todavía sin precisar.
  • Yahya Abdul-Mateen II, el reciente nominado al Oscar por "The Greatest Beer Run Ever", completa el trío de incorporaciones más rutilantes.
  • Scott Caan, Peter Weller y Karren Karagulian integran el reparto en roles secundarios.
  • Brad Pitt figura además como productor junto a Ceán Chaffin, la productora histórica de Fincher, lo que asegura una sintonía fina entre autor y director.

Un antecedente que pesa y una expectativa que crece

No es cualquier secuela la que se viene. La película original, estrenada en 2019 por Sony Pictures, recaudó 377 millones de dólares en todo el mundo y obtuvo diez nominaciones al Oscar, de las cuales se llevó dos: una fue la de Pitt en actor de reparto, y la otra, Mejor Diseño de Producción. Con los años se convirtió en un verdadero título de culto, de esos que se recomiendan de boca en boca en las colas de los cines del centro y que funcionaron como plataforma de lanzamiento para varios actores que después ganaron protagonismo propio en la industria.

“No tengo muchos talentos, pero sé que no debo interponerme en el camino de una buena historia.”Cliff Booth, en el adelanto difundido durante la Super Bowl de febrero

Esa línea, que se escuchó en el breve adelanto que circuló durante la Super Bowl de febrero, me parece que define bastante bien el tono con el que Fincher y Tarantino parecen querer encarar esta nueva entrega: la de un personaje que sabe que su tiempo pasa pero que todavía puede ser el vehículo perfecto para contar una historia más grande que él. A mí, lo confieso, me genera expectativas de las que duelen: un director obsesivo con los detalles de época como Fincher, aplicado a un guion escrito por alguien que conoce como nadie el vértigo de la industria del entretenimiento, tiene como para regalarnos una de esas películas que se discuten en sobremesas familiares durante todo el verano siguiente.

Qué esperar de Fincher en lugar de Tarantino

Mi expectativa, si me permiten la licencia de opinar en estas líneas, pasa por saber cómo se traduce a la gramática de Fincher un libreto que huele a Tarantino. El director de "Zodiac" y "The Killer" tiene una obsesión por los procedimientos, por la liturgia de los oficios y por los antihéroes contenidos, casi ascéticos, muy distinta a la pirotecnia verbal y catártica del autor de "Pulp Fiction". Booth, en ese sentido, parece un personaje hecho a medida de esa incomodidad silenciosa que Fincher sabe filmar como pocos. Veremos si el resultado final le hace justicia al origen o si termina siendo uno de esos choques de estilos que dividen aguas entre los fans de siempre. Por lo pronto, yo ya tengo marcada la fecha en el almanaque y pienso recomendarles a los lectores que, si pueden, no se la pierdan en pantalla grande durante esa ventana IMAX de noviembre: hay películas que piden verse en la oscuridad compartida de una sala, y esta, por todo lo que promete, parece ser una de ellas.

IE
Iris EvansCultura y espectáculos

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